Corría casi la
mitad de la década de los 80s cuando el Peugeot 504 llegaba a los 15 años de
producción y venta en Argentina. Ya había sido discontinuado en Francia y no
era una novedad desde hacía rato. Su controvertido diseño había quedado
anticuado aunque aún mantenía la demanda por parte de muchos usuarios, en base
a su prestigio y probada calidad.
Recién en 1982 el
producto local había terminado de ser un verdadero 504 a la imagen de su par
francés. En ese año la versión 504 GR había recibido nuevos esquemas de
suspensiones, nuevo diferencial, llantas de 4 tuercas y caja de cinco marchas,
lo que lo había hecho despegarse de aquél karma que traía la versión local, el
de ser como fue desde un principio, “un 404 disfrazado de 504” .
Para 1983 las
importaciones se habían cerrado, y las terminales locales, favorecidas por la
falta de competencia los hacía dormir en los laureles ofreciendo productos
desfasados, anticuados y sin renovaciones. En ese contexto Sevel presentó una
versión maquillada de su Top Seller, que se llamó 504 GR II.
Partiendo del
modelo anterior, el nuevo 504 presentaba cambios hechos con pocos recursos y
sin grandes inversiones: nueva grilla plástica de lamas horizontales mas
gruesas, los pilotos delanteros se mudaron al paragolpes (dejando a la vista su
lugar anterior, tapado con chapa de manera poco prolija). Los parachoques eran
de metal con punteras plásticas envolventes, el conjunto del panel posterior y
las ópticas traseras era novedoso, y los interiores habían sido rediseñados
casi completamente. Los espejos retrovisores mudaban de posición y tenían
control interno.
En 1984 la
empresa decidió poner a la venta una versión tope de gama y con aires
deportivos, a la que llamó 504 GR TN, reutilizando así la sigla aparecida en la
versión sport de 1977, el primer 504 TN. Al igual que en el caso de aquél, la
intención era homologar la unidad para las competiciones en los campeonatos
locales de Turismo Nacional y Rally, donde el modelo era aún competitivo, y el
último ejemplar de tracción trasera, haciendo frente principalmente a los
Renault 18.
Además de los
elementos estéticos de la versión estándar, el GR TN tenía color Rojo Imola,
Gris Metalizado y Celeste Vallarta. La parrilla estaba pintada del mismo color
de la carrocería. Perdía el techo corredizo, en función de lograr mayor rigidez
estructural. Los paragolpes estaban íntegramente pintados de color gris
grafito, al igual que los demás accesorios plásticos. Tenía llantas novedosas
(que posteriormente calzaron a las versiones de serie mas equipadas) y un
alerón plástico de dudosa utilidad aerodinámica en la tapa del baúl, que por
aquellos años estaban en boga.
Mecánicamente
recibió algunos HP extras (pasó de 110 a 114) mediante nuevo reglaje del árbol de
levas. Eran de serie la caja de quinta y el diferencial autoblocante. La
suspensión estaba endurecida, favoreciendo la deportividad en desmedro de su
uso familiar y ciudadano. Como contrapartida, al GR TN le fue
muy bien en las competiciones deportivas, para las que había sido concebido. Gran parte de las 200 unidades
producidas fueron a desempeñarse en ese ámbito. Las versiones de calle
alcanzaban los 175 km/h ,
acelerando de 0 a
100 en 11 segundos.
La miniatura de
la serie “Autos Inolvidables Argentinos 80/90” de Salvat es una de las mejores
logradas. Está bien por donde se la mire, con aplicación a los detalles. El
único defecto es el caño de escape, que al pertenecer seguramente la base a
otro modelo, quedó totalmente oculto tras el ancho paragolpes trasero, cuando
debió asomar por debajo de éste. Pero se trata de un detalle muy menor. Tiene
pintura artesanal en los interiores.
CRUISER








































