A principios de la década del 50, luego de la Segunda Guerra Mundial el gobierno de Perón había quedado en malas relaciones políticas y comerciales con Estados Unidos, país de origen de gran parte de la maquinaria agrícola que por entonces se utilizaba en nuestro país. Los tractores particularmente, eran bienes deseables y escasos, y era necesario ser afiliado al partido para conseguir uno.
Para solucionar el problema el presidente de la república anunció “los fabricaremos en nuestro país, en tres meses estará en marcha el primero de una gran serie”. Cuando se hizo el anuncio no se tenía aún idea de qué vehículo fabricar. Costaba mucho creer esa promesa.
Como el tiempo apremiaba, se hizo una encuesta entre productores de la Pampa Húmeda, para averiguar cuál era el tractor más sencillo de copiar. El más votado fue el Lanz Bulldog de origen alemán, también producido en Italia por Landini y en Polonia por Ursus. Las razones eran varias: motor sencillo, de un solo cilindro, con encendido a lámpara a kerosén, sin sistema eléctrico. Como también escaseaba el combustible Diesel, el tractor admitía mezcla de kerosene con aceite usado o grasa animal.
Cuando las encuestas estuvieron listas ya habían pasado dos de los tres meses disponibles, y la promesa sin cumplir. Por lo que se decidió importar desde Uruguay dos tractores Lanz. Uno de ellos fue íntegramente desarmado en la fábrica I.A.M.E. (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado) de Córdoba, y todos los industriales locales con posibilidades de fabricar alguna de las piezas fueron convocados de urgencia.
El plazo era ya imposible de cumplir, pero la promesa estaba hecha y el prestigio del gobierno en juego. Algo había que hacer. Es así que al segundo Lanz se le reemplazó la parte frontal, único lugar donde aparecía la marca Lanz, por una pieza fundida localmente que decía “I.A.M.E. PAMPA Industria Argentina”. Había que completar el trabajo reemplazando la pintura original por otra color naranja. El 7 de octubre de 1952, hace hoy 60 años exactamente, el Pampa fue llevado a Buenos Aires y puesto en marcha frente al obelisco durante varios días. El pueblo, ajeno a todo el proceso, una vez mas se asombraba.
Esta primera versión de Lanz “camouflado” es la que reproduce la firma Schuco. Posteriormente, para fin de 1952, 15 unidades estaban en marcha recorriendo el país.
Algunas modificaciones se fueron agregando con el tiempo, las más notables a simple vista era el agregado de guardabarros de distinto diseño.
La cantidad de tractores Pampa fabricados entre 1952 y 1963 fue de 3.760 unidades, que se vendieron inicialmente en $85.000 y al final de su producción a $326.000 (inflación mediante).
En las últimas fotos, el Pampa de Schuco al lado del original Lanz de Universal Hobbies.
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