domingo, 5 de julio de 2020

MERCEDES BENZ 170D FURGON (1954)

El Mercedes 170 fue producido en Argentina mediante el ensamblado de partes importadas desde Alemania. Forjó su fama como vehículo de trabajo, debido a la confiabilidad y economía de su motor Diesel, siendo uno de los primeros vehículos de gran serie en contar con ese tipo de impulsor. Su estructura y mecánica constituían un conjunto, muy confiable a pesar de datar de los años 30s, y fue muy utilizado como taxi tanto en Alemania como en Argentina. Aquellas unidades destinadas al servicio público se merecieron el apodo de “hormigas negras”.



La versión “station wagon” o “rural” del Mercedes 170 también se produjo en Argentina, entre los años 1952 y 1955. Existían varias versiones, ya que estaba disponible en opciones de dos  y tres puertas, esta última contaba con dos delanteras y una sola trasera, en l derecha. En su interior se podían acomodar varios pasajeros en función de su asiento delantero enterizo, y contaba además con un generoso espacio de carga. Algunas unidades fueron equipadas y utilizadas como ambulancias.



Las versiones familiares y furgones poseían un mayor porcentaje de trabajo local, ya que se terminaban aquí partiendo de los chasis importados de Alemania, que no incluían los estampados de carrocería que estos vehículos demandaban.



El furgón estaba construído sobre la versión familiar del 170. La fábrica producía las partes principales y carroceros provados le realizaban las terminaciones, de ahí que los sectores traseras de las unidades fabricadas no fueran todas iguales, y difirieran en algunas partes de carrocería e incluso en los portones.



Juan Manuel Fangio, siempre muy relacionado con la marca de la Estrella, tuvo una concesionaria y un furgón dedicado al reparto de repuestos.



El motor Diesel tenía 1.767cc, de cuatro cilindros a inyección directa de gas oil, con una relación de compresión de 19 a 1. Tenía una potencia de 40HP. La caja era de cuatro marchas con palanca al volante. 




Los frenos en las cuatro ruedas eran de tambor, las suspensiones de elásticos transversales complementados con amortiguadores telescópicos, las traseras de eje oscilante con amortiguadores y resortes helicoidales.


La miniatura es de la serie de vehículos de reparto y servicios de Salvat, y no tiene retoque alguno, se muestra tal cual sale del blister. Tiene



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miércoles, 1 de julio de 2020

VOLKSWAGEN JETTA GX (1987)

El primer Volkswagen Jetta fue construído a partir del exitoso modelo Golf, e ideado principalmente para el mercado de los Estados Unidos, donde los tricuerpos tradicionalmente eran mejores vendedores que los bicuerpos, a diferencia de Europa. Compartía plataforma, motores, varias piezas de carrocería, y demás elementos con su hermano Golf.



En México no se utilizó el nombre Jetta sino que se lo fabricó y conoció como VolkswagenAtlantic. Derivaba del modelo Caribe que a su vez era la versión local del Golf. El nombre Jetta también fue reemplazado en otros países de latinoamérica por asimilarse esa palabra con “yeta” que significa “mala suerte”. Pero para la segunda generación el Atlantic mexicano dejó de llamarse así y adoptó el nombre global del modelo, así en 1987 sale a la venta el primer Jetta mexicano, que era en realidad el Jetta 2 europeo.



El motor era un 1,8 litros de 72 HP, que luego llevó su potencia a los 90 caballos. La caja de velocidades en las versiones básicas era de cuatro marchas y opcional de cinco. También existía una versión con caja automática de tres velocidades.



El Jetta fue un éxito en Estados Unidos, llegando a duplicar las ventas del de por sí exitoso Golf II. Respecto a su antecesor, utilizaba plataforma nueva y había aumentado su distancia entre ejes en 66mm. Era 100mm mas largo y 56mm mas ancho. La aerodinámica mejoró considerablemente logrando un Cx de 0,36. La capacidad del baúl era de increíbles 660 litros, compitiendo de igual a igual con los grandes autos estadounidenses. La prensa elogiaba a este nuevo producto de VW, y lo ubicaba como una alternativa menos costosa a los BMW y Audi. 



En México sólo se construyó la variante de cuatro puertas. Existían originalmente dos versiones: LX y GX, que es la que estamos viendo en esta entrada. Este último tenía motor 1,8 de 90 caballos, caja manual de cinco marchas o automática de tres, apoyacabezas delanteros y traseros, vidrios tonalizados, cierre centralizado, levantavidrios eléctricos, molduras exteriores, llantas de acero con tazas plásticas, dirección hidráulica y aire acondicionado opcional.



Posteriormente aparecieron nuevas versiones, incluso una más equipada y lujosa llamada Jetta Carat, para situarse cerca del nicho que dejaría vacío la discontinuidad del modelo Corsar. Se fabricaron en México las unidades que la marca vendía a Estados Unidos y Canadá, con especificaciones distintas a las que ofrecía en el mercado interno del país azteca. Cuando las ventas en Estados Unidos experimentaron una caída, los remanentes fueron vendidos en el mercado local mexicano.



En marzo de 1992 aparece la tercera generación del Golf, por lo tanto los días del Jetta II estaban contados, tanto en Europa como en México. Su reemplazante fue conocido como “Vento” aunque siguió utilizando el nombre “Jetta” en Estados Unidos, Canadá y Sudáfrica.



La miniatura es de la colección Volkswagen aparecida en Argentina.

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martes, 23 de junio de 2020

TC – CHEVROLET “EL CUADRADO” – RICARDO PEDUZZI (1962)

En la década de los 60s el TC comenzaba a transitar una etapa de transición entre las viejas “cupecitas” de Entreguerras a los autos compactos contemporáneos. En medio de aquel aggiornamiento de la categoría, y entre tanto prototipo e invento de “entrecasa”, había siempre lugar para las sorpresas.



El corredor Félix Peduzzi se había accidentado gravemente con una coupé Chevrolet en el Gran Premio de 1962. Los restos retorcidos del bólido habían quedado en los fondos de su taller. La carrocería y el chasis quedaron destruídos, pero el motor era recuperable, y su hijo Ricardo se lo pidió, junto con la caja, el diferencial y hasta las ruedas, a fin de instalar todo éso en un viejo casco de Chevrolet 1929 de calle.



El joven Ricardo armó su “hot rod” con la intención de “divertirse”. Tal era la caótica reglamentación del TC en aquellos años de transición, que inscribió aquella cafetera para competir en la máxima categoría del automovilismo local. Así debutó y a poco la gente apodó “El Cuadrado” a aquel esperpento automotriz, debido a su silueta poco ortodoxa.



Era un coche singular desde todo punto de vista. Sus líneas resaltaban por entre las del resto del parque automotor de la categoría. Desafiaba todos los conceptos aerodinámicos habidos y por haber. Apostaba a la fuerza bruta de su impulsor ya que su carrocería no ayudaba para nada. Pesaba 1.130 kg., es decir que su relación peso/potencia era muy favorable. Su motor Chevrolet de seis cilindros en línea fue a partir de 1968 reemplazado por un impulsor Tornado con caja ZF original de Torino.



El piloto se ubicaba adelante, en el centro del habitáculo, y el copiloto detrás de él, en una disposición extraña que sin embargo exigió una modificación por parte de la categoría para que se adapte el habitáculo a fin de que ambos pudieran situarse lado a lado de manera convencional.



En aquellos tiempos las carreras se repartían entre circuitos pavimentados y duros caminos de tierra, pero el Cuadrado estaba pensado sólo para los primeros. Su chasis aligerado de eje rígido con ballestas longitudinales delanteras y traseras tenía un diferencial trabado que obligaba a doblar de costado, haciendo “drifting” permanentemente, por lo cual se hallaba mucho más a gusto en pistas trabadas con muchas curvas que en tramos rectos de ruta de velocidad plena. “Un auto increíble, feo pero simpático”, así se refería Ricardo Peduzzi a su Frankenstein mecánico, sobre el cual sin embargo, tenía mucha confianza depositada.



El 13 de marzo de 1966, en la cuarta carrera del calendario, hizo su debut el Cuadrado, en una carrera que ganó Rubén Di Palma en el autódromo de Buenos Aires. En su debut, el coche llegó penúltimo, y nada hacía creer a la prensa y al público que ese tipo de auto pudiera tener algún logro deportivo de importancia. Sin embargo, el Cuadrado tuvo su día de gloria. El 10 de abril de 1966, en el autódromo de Río Cuarto, y a sólo un mes de su penúltimo puesto el día de su debut, el Cuadrado ganó la carrera de aquella ciudad cordobesa, siendo ésa su única victoria en su trayectoria de tres años en el TC.



Pasadas las temporadas, las modificaciones reglamentarias dejaron al auto sin chances de seguir participando. Peduzzi siguió compitiendo por algunos años mas en categorías zonales siendo en 1972 campeón del TC del Oeste. En el año 2015 un primo de Peduzzi, Carlos Grammatica, con la ayuda de sus tres hijos y con partes originales del Cuadrado, construyó una réplica del coche, que es la que se puede observar hoy en día en distintos eventos y exposiciones temáticas, generando la misma admiración que en el principio de esta particular historia.



La miniatura es de la colección TC de Planeta DeAgostini, no tiene retoques, es una excelente y esperadísima pieza, que abre las puertas a otras joyas “no campeonas” de la categoría, pero que escribieron la historia de la misma.   

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viernes, 19 de junio de 2020

COMPARATIVO BMW 600 / DE CARLO 600

Este comparativo es uno de los más extraños que hemos visto en el blog, debido a que se ponen lado a lado dos maquetas que pretenden representar el mismo coche, pero cuyas inmensas diferencias hacen poner en duda ese propósito. Se trata del BMW 600 de Schuco (anaranjado con techo blanco) y la versión argentina fabricada por De Carlo (rojo), 



Lateralmente se nota a la miniatura de Schuco mucho más baja que la de Ixo. Se la ve como pegada al piso, y con sus ruedas muy cubiertas por los guardabarros. El mecanismo operable de la puerta delantera exigió de la matriz mayores espesores en el pilar "A", lo que lo hizo irreal y muy distinto al original. El Ixo también está mejor resuelto en ese sector. El alemán presenta el vidrio lateral corredizo abierto, lo que es un lindo detalle que agrega interés a la miniatura. El de Salvat lo tiene cerrado. La moldura lateral que acompaña la curva de la óptica delantera, se prolonga en la carrocería en el de Schuco, y no en el de Salvat, allí está la miniatura alemana más cerca de la realidad que la realizada para Argentina por la editorial española. 




Las defensas delanteras son un elemento que señalaba una diferencia entre ambas versiones, y están bien representada en las dos maquetas. Las ópticas del Schuco son más pequeñas que lo que deberían ser representadas en 1/43. Los parabrisas también son bastante distintos, mas corto y alto el del BMW y más bajo y ancho en el De Carlo. La insignia central es bastante similar en los dos casos, los limpiaparabrisas están realizados en relieve en el alemán, y son piezxs independientes en el Salvat. Caso inverso para la manija de la puerta. 




En el sector trasero las diferencias son muy notables, y esta vista es la que más denota los errores de representación. Las lunetas parecieran corresponder a dos coches diferentes. La insignia portaluces de patente son aceptables. Las rejillas de ventilación son distintas y menos visibles en el Schuco, hubieran merecido un aplique de ocolor negro como sí tiene el Salvat. También se notan las diferencias en las defensas, el De Carlo adoptaba protectores verticales adicionales para cumplir con las reglamentaciones locales de homologación. Los pilotos traseros tienden a asemejarse, con un poco de buena voluntad. 




En esta vista de tres cuartos traseros se nota también la falta de la moldura lateral de prolongación de la óptica delantera. La curvatura del sector bajo trasero de la carrocería es más pronunciada también en el Schuco que en el Ixo. 




Desde el aire se siguen apreciando las múltiples diferencias, que sería interminable enumerar. Sobresalen la curvatura de la parte inferior de luneta y parabrisas, el tamaño de las ópticas delanteras, el  grosor de los parantes delanteros, el ancho del marco superior de la puerta frontal, la curva trasera de la carrocería, las dimensiones del techo, las proporciones y ubicación de la insignia delantera. 

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lunes, 15 de junio de 2020

IES SUPER AMERICA (1987)

Luego del modelo “América”, la Industria Eduardo Sal-Lari S.A. se propuso llevar la evolución del viejo 3CV unos pasos mas adelante. El objetivo era seguir introduciendo mejoras al modelo precedente. Estas reformas no eran ahora sólo de maquillaje, sino que se convirtieron en las más radicales que hubiera recibido algún 2CV a lo largo y ancho del mundo. El viejo y conocido chasis de origen Citroën se descartó y se reemplazó por otro más convencional, diseñado por Heriberto Pronello.



La nueva estructura era de tubo central y cuadernas transversales montado sobre suspensiones de parrillas y ballestas transversales con amortiguadores telescópicos hidráulicos montados en posición oblícua. El motor era el bicilíndrico de 635cc alimentado por carburador de dos bocas y ahora con encendido controlado electrónicamente. Su potencia era de 32CV.



El habitáculo era completamente nuevo y el moderno tablero de material plástico. Presentaba indicadores de agujas y numerosos testigos luminosos. El volante, de menor radio y mejor grip y el resto del tablero también eran nuevos y no tenían nada que ver con los del modelo América ni con los anteriores 3CV. La palanca de cambios ahora se ubicaba en el piso y el sistema de arranque incluía una tarjeta plástica electrónica que era a su vez un dispositivo antirrobo. Los tapizados eran textiles sobre asientos y butacas de nuevo diseño y agradable ergonomía.



No hubo cambios en el sistema de dirección, que seguía siendo de piñón y cremallera, suficientes para los 520 kg del coche. Los frenos delanteros pasaron a ser de discos. Las llantas pasaban de 13 a 14 pulgadas de diámetro.



Se había eliminado la rejilla de ventilación que tenían las versiones anteriores debajo del parabrisas, logrando aumentar la superficie de éste y mejorando la visibilidad. En consecuencia los limpiaparabrisas eran ahora de mayor longitud y trabajaban en sentido contrario a los del modelo precedente.




Las prestaciones seguían siendo modestas. Exteriormente conservaba las novedades aparecidas en el América, que eran los faros embutidos en carcasas plásticas cuadrangulares de color carrocería, parrilla plástica, pilotos traseros rectangulares, inscriptos en una moldura plástica que atravesaba todo el ancho de la zaga. El modelo tenía anagramas que lo identificaban como “América Súper”, es decir una versión mejorada del América. Pero se lo conoció masivamente como “Super América”.



El coche, aunque parezca increíble, tuvo un historial deportivo pintoresco. Se creó la “Fórmula IES” en el automovilismo deportivo local, conformada exclusivamente por autos de la marca, que solía acompañar a categorías mayores en todo el país, brindando espectáculos realmente atractivos, por las particularidades dinámicas que tenía el coche, que le permitían gozar de una envidiable tenida en curvas por ejemplo.



Para el ambicioso ingeniero Sal-Lari éste era el paso previo a la producción de un modelo a priori llamado “Latinoamericano”, que sería un coche pensado para ser producido por partes en distintos países de la región y factible de ser ensamblado en todos ellos, para bajar costos y apuntar a la masividad como primera motorización familiar. Pero los costos de desarrollo de los modelos recientes de la marca (América, Super América, Gringa, Gringo) no pudieron ser recuperados por las ventas, y la crisis hiperinflacionaria de 1989 terminó dando por tierra con todas aquellos planes, debiendo cerrar sus puertas no sin algunos problemas legales en el medio y a posteriori. Los últimos modelos de Super América salieron de fábrica en 1990.



Paralelamente en una Argentina atravesando por sus consabidas y estructurales crisis económicas, las demás terminales a pedido del gobierno ofrecieron versiones económicas y básicas de sus modelos más baratos y amortizados, por lo cual salieron a competir al ruedo modelos muy simplificados de Renault 12, VW 1500, Falcon y Fiat, esta última marca fabricó en “Brio”, modelo idéntico al147 brasileño de primera generación que nunca se había fabricado aquí. Este último competía en el nicho del Super América y por poco dinero mas, ofrecía una tecnología bastanes años mas adelantada además de una imagen mas moderna. Al Brío se lo compraba más con el cerebro, al Super América con el corazón. Aún así, era difícil para una pequeña empresa independiente competir contra Sevel, que era la que fabricaba Fiat y Peugeot y era una de las mas grandes del momento.



La miniatura es de la colección “Autos Inolvidables Argentinos 80s/90s” de Salvat. Y es muy bienvenida porque la serie ya casi completa la producción total de IES (faltaría a la fecha solamente el minijeep “Gringo”) y es un buen complemento para el modelo América, que ya era parte de la colección. Tiene retoques de color en los interiores.

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jueves, 11 de junio de 2020

CITROËN 2CV (1960)

Como ya hemos visto reiteradamente en el blog, la historia grande de la automoción de Posguerra fue escrita paradójicamente por los pequeños coches “populares”, que eran producidos por pequeños fabricantes, y también por las grandes marcas que vieron en ese nicho naciente, la posibilidad de sobrevivir financieramente a la gran crisis económica producto de la conflagración mundial.



El arma de Citroën para adentrarse en ese mundo fue el mítico modelo 2CV, que a la postre terminó siendo el verdugo de todos los microcoches de producción limitada y cuasi artesanal. Pero no sólo el éxito del 2CV se dio en las arruinadas economías del Viejo Mundo, sino también en la eterna y crónicamente arruinada economía argentina.



Originalmente Citroën presentó el 2CV en el país mediante unidades importadas desde Francia y Bélgica. Pero muy pronto se comenzó a fabricar el modelo en Jeppener, provincia de Buenos Aires, mientras se acondicionaba la planta de Barracas, con mayor capacidad. En 1959 se fabricaron 200 unidades entre berlinas y furgonetas. En 1969 la cifra se elevó a 972 y en 1970 ya se llegó a los 4.000 vehículos salidos de fábrica.



El motor del primigenio 2CV argentino era de 425cm3 y 12,5 HP. Este modelo tenía el pilar trasero ancho, al igual que el de su hermano francés. En 1963 ganó una tercera ventanilla lateral ubicada en ese pilar.



Las cuatro puertas del coche eran livianas y con ángulo de apertura de 180 grados. Ocupaban prácticamente todo el largo del habitáculo. Los asientos eran de calce anatómico perfecto, ya que estaban conformados por bandas elásticas recubiertas de tapizado. Todos los asientos se podían retirar en una sencilla maniobra, convirtiendo el coche en un utilitario de carga, en un biplaza o en un monoplaza. La capacidad interior era notable.



La palanca de cambios se ubicaba en el tablero, en una configuración original y única. La información del tablero era escasa y minúscula. Tenía una compuerta de entrada de aire debajo del parabrisas, protegida por tela metálica. Los faros sufrían en su horizontalidad dependiendo de si el coche llevaba o no carga y pasajeros. Por lo tanto un comando regulaba su altura desde el habitáculo.



Luego de presentar unos cambios estéticos y mecánicos en 1963, el modelo 2CV se siguió produciendo an Argentina hasta la llegada de su reemplazante, con mejoras tales que llevaron al coche a cambiar de nombre. El “3CV” se empezó a fabricar en el país en 1969.



La miniatura pertenece a la serie “Autos Inolvidables Argentinos” de la editorial Salvat.




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lunes, 8 de junio de 2020

COMPARATIVO BORGWARD ISABELLA

El modelo Isabella fue presentado en Alemania en 1954. Tardíamente, 8 años después comenzó a producirse en Argentina. Sus líneas austeras, racionales y muy teutonas, no se habían pasado de moda y el coche no desentonaba con otros similares que se ofrecían en el mercado local como Peugeot 403 o IKA Bergantín







Comparamos las dos versiones del coche, la fabricada en Alemania y la versión local, en miniaturas de las marcas SE Modell e Ixo/Salvat respectivamente. Desde el aire vemos bastante similitud entre ambas miniaturas, sin grandes diferencias dimensionales. Todas las piezas de carrocería y los vidrios aparentan ser idénticas salvo una anomalía notable en la geometría de la tapa del baúl a la altura de la luneta. En el modelo alemán describe una curva siguiendo las líneas del vidrio, en el modelo argentino esa pieza termina recta. Aquí caben dos posibilidades, un error en la maqueta de Salvat, o bien una modificación local de la matricería del coche original. Quizás algún lector pueda echar luz sobre el asunto.  La miniatura de Salvat también presenta una línea recta en el arranque de la curvatura del baúl, que no se replica en la miniatura europea, donde la curva es fluída, tal cual era en el modelo real.




Los frontales son muy similares. El modelo alemán corresponde al que se vendió en Argentina previamente a su producción local. Las parrillas presentan algunas diferencias en cuanto al número de lamas horizontales cromadas. En el coche europeo el logo romboidal aparece coloreado, en el de Salvat para la colección local no. Tampoco presenta esos postizos cromados en la parte superior de los guadabarros, que alojaban unos pequeños pilotos de giro. Y a propósito de pilotos, los que trae la miniatura de Salvat que están parcialmente ocultos por los paragolpes, son moldeados en la carrocería. En el de la miniatura de SE son insertos acrílicos.  



En la vista trasera se aprecia una diferencia en los acrílicos de las ópticas. En las del coche argentino éstas son transparentes en su parte inferior, totalmente rojas en el alemán. Ambos poseen un par de "ojos de gato", que en el  argentino no tienen muy clara su función, ya que las defensas los ocultan.  Ambos presentan una molduta en la parte superior de las patentes, de diseño muy similar. 



Los elementos que contienen los pilotos traseros eran dos piezas cromadas postizas, que están muy bien materializadas en la maqueta de SE, en el Salvat en cambio están pintados en la carrocería con pintura aluminio, lo que combinado con el color poco contrastante de la carrocería, hace perder el efecto. Es extraña esta resolución "low cost" ya que Ixo realizó oportunamente esa pieza como elemento separado en la versión coupé del Isabella.
Las llantas de ambos son muy similares, y los dos traen bandalines blancos en los neumáticos de fábrica. El autito europeo tiene sus interiores coloreados de serie, el nacional fue retocado artesanalmente. 



Mi miniatura de Salvat perdió su patente en alguna parte de su periplo desde China hasta mi domicilio, aunque la tenía. También la presenta su par alemana. Los paragolpes del argentino responden a la normativa de la época, con defensas superiores complementarias. También posee espejo retrovisor de serie a diferencia de su par europeo.  Los capós de ambos tienen una línea superior media que están resueltas de idéntica manera, una moldura en la matriz con un inserto cromado en el frontal. Los limpiaparabrisas del Salvat son los normales, de plástico cromado, los de la otra miniatura son de metal fotograbado. 






Las líneas laterales son muy parecidas en ambas miniaturas. Los pilares "C" muestran una leve diferencia que se encuentra dentro de los límites lógicos de tolerancia entre dos maquetas con muchos años de diferencia. Las líneas del ventilete están resueltas al viejo estilo, en el mismo material del molde en la miniatura SE. En el Salvat son mucho mas realistas, materializadas como acostumbra la marca en la misma pieza acrílica de los vidrios. 

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