Originado
en Japón como Suzuki Cultus, el coche se vendió también en Estados Unidos y se “sudamericanizó” en Colombia, y adoptó
la marca Chevrolet, como era usual en aquellos años. Así se fabricó en aquél
país y salió a la venta a partir del 7 de octubre de 1986.
La marca
Suzuki tenía presencia en el país desde 1977, y algunos de sus productos
“todoterreno” habían alcanzado fama de calidad y economía. Por eso el Sprint
tardó poco en convertirse en el coche preferido de los colombianos.
Al cierre
del primer trimestre de su comercialización ya había en las calles 1.200
unidades. Su diseño moderno y su versátil carrocería hatchback de cinco
puertas, sumado a un pequeño pero muy rendidor motor fueron el cóctel que lo
llevó a ser un “top seller” inmediato.
Era un
coche sencillo y rústico, de bajo costo y mantenimiento. A poco de su
lanzamiento, en 1987, recibió un pequeño “lifting” que lo mantendría vigente
(con mínimos cambios) hasta el fin de su producción, en 2004. Fue agregando
mejoras conforme al paso del tiempo. Las originarias suspensiones de ballesta
dieron lugar a otras de espirales, en 1994 calzó llantas de aleación y en 1997
incorporó la inyección multipunto.
En 1998
apareció en Chevrolet Swift, que llegaba para reemplazar al Sprint, sin embargo
éste seguía teniendo muy buenas ventas, y la marca lo posicionó en la oferta
como entrada de gama, y su éxito siguió. En 2002, ya con más de 60.000 unidades
vendidas, se ofreció una versión “taxi”, que le dio un nuevo empuje a las
ventas.
En 2004, 20
años después de haber aparecido por primera vez, y con 18 años de ventas, salió
de la planta de Colmotores la unidad número 70.848, que fue donada al Banco
Arquidiocesano de Alimentos.
Aún hoy,
miles de unidades de Chevrolet Sprint siguen rodando por las calles de
Colombia, siendo junto con el VW Gol y el Chevrolet Corsa, uno de los autos más
populares y masivos de Sudamérica de la última parte del siglo pasado y la
primera del actual.
La
miniatura es de Ixo para el coleccionable colombiano.
CRUISER













