El Buick
Roadmaster fue producido por la marca de GM en dos etapas: entre 1936 y 1958, y
entre 1991 y 1996. Los de la primera etapa fueron construIdos sobre el chasis
mas grande de Buick, compartiendo su estructura básica con Cadillac, y luego de
1940, con Oldsmobile, otras dos marcas del grupo.
El
Roadmaster era el buque insignia de Buick. La generación presentada en 1942 era
la cuarta. Como todas las creaciones de Harley Earl, se trataba de un modelo “más
largo, mas bajo y mas ancho” que el de la generación anterior. Su distancia
entre ejes había crecido y presentaba una parrilla con barras cromadas
verticales.
Presentaba
la línea que se llamó “Airfoil”, que se iniciaba en el guardabarros delantero y
descendía en curva hacia el inicio de los traseros. Este elemento de diseño se
mantuvo en los Buick aún hasta los años 80s, derivado en el llamado “Sweespear”
cromado.
El
Roadmaster de cuarta generación perdió la opción de cuatro puertas. Sólo
presentaba dos, en modalidades de sedán y cabriolet. Esta generación fue
afectada por la Segunda Guerra
Mundial, durante la cual la fábrica se concentró en la producción de material bélico
y de coches sólo para uso militar, con menos cromados, prácticamente reducidos
a los parachoques.
En 1946 se
reanudó la producción normal. Volvieron los cromados y la opulencia. Los
paneles de instrumentos eran de dos tonos y empleaban madera, excepto en los
convertibles, que eran de chapa del color de la carrocería. Se hicieron cambios
en los carburadores a fin de ahorrar combustible, todavía escaso en esos años
posteriores a la Guerra,
y la potencia cayó de 165 a
144 CV, aunque aún eran más caballos de fuerza que sus rivales de Chrysler.
El
Roadmaster aumentó su participación en las ventas totales de la marca en la Posguerra, pasando del
4% en 1941 al 20% en 1946, año en el que se comercializaron 31.400 unidades.
La miniatura
es de la marca Motormax, que aunque con pocas incursiones en la escala 1/43,
suele utilizar moldes correctos, fallando sólo en las terminaciones. Pero su
precio justifica largamente la adquisición. 300 pesos por un coche en caja, con
peana, cuando por los Inolvidables de Salvat se pagan $ 350, es un buen parámetro
para apreciar lo mucho que entrega la marca y lo poco que pide a cambio. A mi
ejemplar lo retoqué en la parrilla, luces traseras, que no tenía, color y
bandalines en las ruedas, y un par de placas de California del año 1949.
CRUISER