En un
contexto de crisis económica y pocas novedades en el mercado, el Fiat 133 hace
su aparición en Argentina en 1977. Inevitablemente asociado al Fiat 600 por su
concepto, no venía a remplazarlo, sino a
situarse en un nicho intermedio entre aquél y el Fiat 128.
Su precio
era bastante superior al del 600, que aún se producía localmente, pero el nicho era el mismo, por lo cual los
compradores tenían que pensar muy bien si la diferencia económica se traducía
en grandes ventajas respecto del mítico cochecito. Y de hecho diferencias había, y
varias.
El 133
compartía el concepto de “Todo atrás” con el 600, incluso su motor, que era
casi el mismo (53cc más para el 133). Pero tenía mejor habitabilidad, más
capacidad en el baúl, y mejor visibilidad que aquél.
El 133 era
en realidad un SEAT español, incluso sus partes de chapa llegaban al país
importadas desde Barcelona y aquí se ensamblaban, por parte de Fiat Concord.
Se ofreció en Argentina en dos versiones, básica y de lujo (L). Esta última
traía una máscara de plástico negro en su frontal.
Los
principales puntos a favor que los usuarios y la prensa destacaban del 133 eran
su maniobrabilidad excelente en tránsito urbano y su bajo consumo. La
elasticidad, el frenado y el pique del cochecito también eran ponderados. Entre
las contras destacaban su precio relativo bastante elevado, su escasa velocidad
máxima y su pobre desempeño en ruta, en épocas en que la mayoría de los
usuarios no poseía dos coches sino que buscaba uno que pudiera ser utilizado en
ambos contextos, ciudad y carretera.
También era famosa su tendencia al
recalentamiento, ya que sus formas cuadrangulares dificultaban el ingreso del aire
al vano motor, por lo cual se decía que “calentaba más que el 600”, y eso ya era demasiado.
El motor
era de 903cc de ubicación trasera, que rendía 37CV. Los frenos delanteros eran
de discos. La caja de cuatro marchas y reversa. El largo total era de 3.490mm,
y la distancia entre ejes de 2.025mm. Las puertas contaban con ventiletes y los
vidrios traseros eran fijos.
El 133
contó con versiones deportivas como los 133 IAVA Y 133 TOP, que se basaban en
la gran agilidad y el bajo peso del auto para lograr comportamientos
“picantes”. A pesar de aquello, la imagen del 133 nunca fue descollante en
nuestro país, y su éxito, que se hacía esperar, nunca llegó. El concepto “todo
atrás” ya no vendía, y el 133 hubo de ser reemplazado por el 147, modelo del
mismo segmento pero de concepto totalmente distinto y mucho mas moderno.
Se
produjeron localmente tan sólo 15.821 unidades de Fiat 133 en todas sus
variantes, entre 1977 y 1982, contra las 232.000 unidades que vendió su
sucesor, el 147. La miniatura es de la serie “Autos Inolvidables Argentinos” de
Salvat, con retoques de color en sus interiores.
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