La
producción de automóviles por parte de la estatal Industrias Aeronáuticas y
Mecánicas del Estado (IAME) se centraba en los pequeños coches Institec y de los
utilitarios Rastrojero. La fabricación de un deportivo no estaba en los planes
de la empresa, si no hubiera sido por una causa fortuita.
En los
primeros años de la
Posguerra, había ingresado al país desde Alemania una partida
de motores bóxer tetracilíndricos de la marca Porsche, destinados a uso de tipo
industrial, como motobombeadores y grupos generadores electrógenos.
Ingenieros
de IAME vieron la posibilidad de utilizar esta partida de motores en la
construcción de un coche deportivo, y así nació, con la anuencia del presidente
Perón, el modelo Institec Gran Sport. Bautizado luego con el poco glamoroso
nombre de “Justicialista” (el partido político fundado por el líder militar por
entonces en la presidencia de la nación) el coche se presentó oficialmente en
1953 en el hall central de la empesa YPF.
Se trataba
de un coche de tres volúmenes, pequeño habitáculo y líneas redondeadas. Su
apariencia equidistaba de sus contemporáneos europeos y americanos, exhibiendo
unas líneas personales y controvertidas. Su frontal incluía una particular
“nariz” ubicada sobre la parrilla, y los faros se hundían en la carrocería de
una manera poco ortodoxa. El sector trasero era un tanto mas convencional,
aunque con un par de cuasi aletas rectas que contrastaban con las curvas
dominantes del diseño.

Muchos
elementos cromados y pintura bitono completaban el conjunto. Una característica
notable era que la carrocería del coche estaba construída en fibra de vidrio,
en una época en la cual sólo el Chevrolet Corvette contemporáneo era el único
coche de serie del mundo que utilizaba ese material, habiendo aparecido en el mercado sólo unos pocos meses antes que este Institec. El cuerpo íntegro del
coche era una sola pieza plástica, con solamente las puertas y las tapas de
motor y baúl como piezas independientes.
El Institec
Gran Sport se fabricó tanto en versión coupé como convertible, en un total de
167 unidades, todas con el motor Porsche de cuatro cilindros refrigerado por
aire. La potencia que erogaba el mismo era de escasos 55 caballos, pero el bajo
peso de la carrocería plástica compensaba un tanto la baja potencia. De todas
maneras la estructura del auto y en especial sus trenes rodantes estaban
pensados para esa potencia y no para alguna mayor.
La
cilindrada era de 1488cc, el sistema eléctrico de 6 voltios, las suspensiones
delanteras y traseras independientes y los frenos a campana. La velocidad de
punta era de modestos 110
km/h y el rendimiento de 13 kilómetros por
litro de nafta.
Luego del
golpe de estado de 1955 la producción de este coche se suspendió
definitivamente luego de la salida de fábrica de 179 ejemplares. Debido a su manufactura artesanal, casi ninguno era idéntico a otro. Hoy quedan muy pocos ejemplares, y son muy valorados por los coleccionistas. La empresa, que pasó a llamarse IME (Industrias
Metalúrgicas del Estado) se centró en la fabricación de los demás coches de la línea Institec y en los
Rastrojero. El ingeniero aeronáutico Ambrosio Taravella había desarrollado un
motor V8 de 3 litros
de cilindrada, refrigerado por aire, que se alcanzó a montar en una unidad
presentada en el Salón de París de 1955, pero ese combo nunca pudo llegar ser
fabricado para la venta al público.

Esta
entrega de los Autos Inolvidables Argentinos de Salvat es otra agradable y
esperadísima novedad. Si bien había en el mercado un ejemplar artesanal
excelentemente logrado, el mismo lógicamente es escaso y caro. La miniatura del
coleccionable presenta proporciones y detalles que rozan la perfección,
incluyendo las cada vez más presentes bandas blancas en los neumáticos.
Quizás
el único detalle reprochable sea el tamaño un poco exagerado de las ópticas delanteras, pero se
pierde en el buen conjunto que forma el resto Debido a que el principal
elemento pintoresco de este coche era la combinación de colores de la
carrocería, que se repetían en los interiores, hube de pintar los mismos y
también el caño de escape. También lo bajé un poco de atrás, ya que la
miniatura viene un tanto levantada en ese
sector, y en el coche real el zócalo quedaba paralelo al suelo.
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