El
revolucionario “Jeep” nació como un todoterreno, no basado en vehículo
comercial alguno, con tracción en las cuatro ruedas desconectable, encargado
por el Ejército de Estados Unidos, pero destinado luego a decenas de usos
distintos en la vida civil.
Los
requisitos que estableció el Ejército eran que el vehículo sea un tractor, con
un peso inferior a los 1.000 kgs, capaz de desarrollar una velocidad superior a
los 80 km/h,
destinado a transportar tropas, equipos, armamento, enlace y explñoración por
carretera y a campo traviesa.
La compañía
Bantam de Pensilvania fue la que desarrolló el primer prototipo, pero debido a
su reducida escala y logística, el Ejército animó a Ford y Willys Overland a
presentar los suyos, partiendo de la base del trabajo de Bantam. El de Bantam
era el de menor coste, mientras que el de Willys era el mas potente y el de
Ford el más cómodo. Los prototipos eran bastante parecidos entre sí, pero no se
asemejaban con ningún vehículo conocido por aquellos años. Era netamente
utilitario y cada parte de ellos había sido pensada para optimizar su
funcionalidad, al menor costo de producción y mantenimiento.

El modelo
final tenía capacidad para cinco ocupantes, parabrisas abatible, carecía de
puertas y de techo, aunque podía acoplársele una capota. Gracias a su
versatilidad, en tiempos de guerra sirvió para circular por terrenos pantanosos
o helados, funcionaba en climas fríos o cálidos en extremo. Funcionó como
vehículo de reconocimiento, ambulancia, portaametralladora, lanzacohetes,
remolcador de piezas de artillería, vehículo de bomberos en portaaviones,
vehículo base para tropas paracaidistas (una de sus características era poder
ser lanzado desde un avión con paracaídas y resistir el aterrizaje en
condiciones de funcionar normalmente). También sirvió en Birmania como
locomotora y hubo una versión anfibia. Mediante convenios, lo utilizó también
el ejército de Gran Bretaña, sirviendo luego como inspiración y punto de
partida para los Land Rover, y también motorizó al Ejército Rojo soviético,
antes de que desarrollaran localmente su propia versión con la marca GAZ.

El nombre
Jeep, que luego pasó a ser una marca, tiene un origen difuso. Se supone que
deriva de las siglas GP (General Purpose). De la pronunciación “yipi” derivó
“jeep”. Otros lo asocian con un personaje de cómic de la serie Popeye, una
mascota de Olivia que tenía poderes fantásticos: “Eugene the jeep”, en alusión
a las múltiples cualidades del noble vehículo.
El General
Marshall dijo una vez que la mayor contribución de Estados Unidos a la Guerra fue el Jeep, y no
estaba lejos de la realidad. El vehículo se expandió por todo el mundo, llevado
por el Ejército, la Fuerza Aérea
y la Marina. En
la mayoría de los casos luego de ser utilizados no se repatriaban, por
significar un costo logístico alto, por lo tanto en numerosos países del orbe
quedaron abandonados, siendo aprovechados por los locales para usos diversos.
Al Jeep le
corresponde el honor de ser el primer vehículo todoterreno masivo de la
historia, y el precursor del hoy cada vez más extendido nicho de los coches
SUV. Si bien en mi colección no tienen lugar vehículos de guerra, con éste
he hecho una excepción en virtud a la importancia histórica que ha tenido, y su
influencia, que llega hasta nuestros días.
La
miniatura es de la marca Ixo.
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