sábado, 21 de julio de 2018

PANHARD WL 3 (1962)

El Panhard PL 17 tuvo versiones utilitarias que compitieron en el creciente segmento de los coches comerciales y de servicios.



Hubo una pick up “Bachée” que incluía un techo de lona, y dos clases de furgones, llamados WL 3.



Los furgones podían ser cerrados o con vidrios laterales, llamados “Fourgon vitre”.



Estos utilitarios utilizaron una modificación del motor bóxer bicilindrico, el que se llevó de sus 851cc originales a 848, para instalarse debajo del límite fiscal para esa clase de vehículos, que era 850cc, a fin de favorecerse con la política impositiva.



La potencia se veía escasa para estos coches, que sin embargo tenían bajo peso propio debido a su construcción en aluminio y materiales livianos.



La maqueta de Universal Hobbies representa a una unidad que fue utilizada por el servicio de Correos de Francia.





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miércoles, 18 de julio de 2018

PANHARD PL17 BREAK (1964)

El Panhard PL 17 se produjo entre 1959 y 1965. Se basaba en el anterior modelo Dyna, pero con carrocería mas moderna y aerodinámica.



Su sigla PL hacía referencia al antiguo nombre “Panhard Levassor”. El número “17” salía de sumar tres cifas: 5 (cantidad de ocupantes capaz de transportar) + 6 (CV fiscales, el sistema francés de calificación de potencia) + 6 (litros cada 100 km de consumo promedio). 5 + 6 + 6 = 17.



Se presentaba como sedán de cuatro puertas, y un cabriolet aparecido en 1961. En abril de 1963 se presentó dentro de la gama la versión “break” de cinco puertas. Este break, desarrollada por el carrocero Panauto, utilizó una distancia entre ejes más larga. Se comenzó a vender a partir de mayo de ese año.



Se produjo en un número relativamente pequeño de ejemplares, rondando las 2.500 unidades.



A partir de 1964 los nombres fueron simplificados, desapareció la sigla PL. Algunos elementos de diseño también fueron levemente modificados, y los cromados desaparecieron, dejando lugar a los parachoques color aluminio.



El modelo Break tenía tracción delantera, caja de 4 marchas. Motor de 848cc. Su carrocería de aluminio lo hacía muy ligero, sólo pesaba 942 kg en vacío. A pesar de su baja cilindrada, su bajo peso y su excelente aerodinamia lo ayudaba a pelear en performance con modelos más potentes como los Simca. Además, se decía que su interior era más amplio y cómodo que el de un Simca o un Peugeot 203 de igual configuración.



Era posible quitar por completo el banco trasero para agrandar considerablemente el espacio de carga. La velocidad máxima declarada por fábrica era de 123 km/h.



La maqueta es de Norev.

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domingo, 15 de julio de 2018

FORD F-100 (1959)

La primera pick up Ford de la línea F en producirse en Argentina fue la correspondiente al modelo 1959. Llegó al principio importada desde Estados Unidos, en autopartes que eran ensambladas en la fábrica de la empresa ubicada en el barrio porteño de La Boca, para luego comenzar a producirse localmente en la planta de General Pacheco.



Aquella primera tanda fue el origen de una historia muy rica en cuanto a producción de pickups en nuestro país, que se especializa en la materia, al punto de ser hoy uno de los países del mundo en los que mayor cantidad y variedad de estos utilitarios se producen y exportan.



La versión `59 de la F-100 era una herramienta de trabajo a la vieja usanza, es decir un vehículo práctico, rudo y espartano. Lejos estaban los años en los que esos vehículos se asimilarían a los autos por confort y desempeño.



Apodada popularmente como “La Loba” por su apariencia agresiva, esta generación equipaba un motor V8 de 292 pulgadas cúbicas (4.785cc), que desarrollaba 160 HP de potencia, asociada a una caja manual de 3 velocidades sincronizadas.



Los frenos eran hidráulicos a campana, en las cuatro ruedas. La velocidad máxima que alcanzaba era de 140 km/h, y su motor recorría 6 kilómetros con cada litro de nafta.



A partir de 1961 los motores V8 comenzaron a ser producidos en la fábrica de Pacheco, coincidiendo con la presentación de una nueva generación de la pickup.



La “Loba”, si bien se fabricó sólo entre 1959 y 1961, fue la iniciadora de una saga que se prolongó hasta 2011, una historia de medio siglo que contribuyó a establecer a la F-100 como el vehículo de trabajo más confiable y elegido del país.



La miniatura es de la serie “Autos Inolvidables Argentinos” de Salvat. Se trata de una pieza muy bien realizada, y muy esperada por los coleccionistas locales. El detalle inesperado es el largo de la caja de carga, la cual estaba disponible en el país pero no era la más común ni la más producida de aquella serie. Tiene muy buenos detalles, color negro en las oquedades de la parrilla, la marca en relieve en el portón trasero pintada de color blanco, y como contrapartida unos escapes que para mi gusto sobresalen demasiado. Le realicé los acostumbrados retoques, que se centraron principalmente en el coloreado de los interiores.




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jueves, 12 de julio de 2018

RENAULT 12 ALPINE (1978)

A mediados de la década de los 70s, y a falta de deportivos “pura sangre”, las terminales argentinas ofrecieron versiones “deportivas” de sus sedanes familiares. Peugeot con el 504TN, Fiat con sus 128 IAVA y Dodge con los GT90 y GT100.



Renault contaba con el exitoso modelo “12”, muy asociado con el uso familiar, aunque exitoso en los rallyes. De todas maneras su imagen distaba de ser la de un deportivo. La terminal quería sin embargo tener un modelo que ofreciera lo que su competencia.



La división Vehículos Especiales de Fabricación Renault Argentina (VEFRA) puso manos a la obra. La idea era utilizar la mayor cantidad de componentes comunes con el modelo de serie, a fin de abaratar costos. Por ello el motor que se utilizó como punto de partida era el de 1.397cc que equipaba al resto de la gama. 




La diferencia estaba en la tapa de cilindros, de origen francés y marca Alpine, combinada con un carburador Solex de doble boca, y modificaciones en pistones, árbol de levas y múltiples de admisión y escape.



Con esos cambios la potencia llegó a los 110CV, lo que combinado con su peso de sólo 956kg hizo del coche un referente en cuanto a prestaciones deportivas dentro de aquél contexto. 




Llegaba a los 171 km/h y aceleraba de 0 a 100 km/h en 11,1 segundos. Frenos a discos delanteros completaban el equipamiento especial con el que se ofrecía el modelo.



Exteriormente su imagen era inconfundible. Presentado en tres opciones de colores combinados, con la leyenda “Alpine” en los laterales, a sus líneas tradicionales agregaba un nuevo capó de fibra de vidrio, con una protuberancia para alojar el nuevo filtro de aire, de mayores dimensiones, similar al que equipaba al Torino. El conjunto se complementaba con un ghran spoiler delantero y faros auxiliares.



En el interior ofrecía un nuevo volante deportivo de dos brazos, instrumental extra en el tablero, que incluía cuentavueltas, indicadores de presión de aceite y temperatura de agua.



Aún con su premisa de partir de componentes de serie, el Renault 12 Alpine era un coche caro, su precio superaba bastante al de las versiones normales TL y TS. Su transformación era hecha artesanalmente en los talleres de VEFRA de la ciudad de Buenos Aires, donde los coches eran llevados desde la planta industrial de Córdoba.



Se construyeron entre 1978 y 1980 un total de 493 unidades. Al término de su producción, Renault de Argentina no ofreció otro modelo que ocupara su nicho, hasta la aparición de la coupé Fuego, en 1982.



La miniatura de la serie Autos Inolvidables Argentinos de Salvat sin dudas se ubica en el grupo de las mejores logradas de todas cuanto haya entregado la colección hasta la fecha. Su manufactura y detalles de terminaciones y pintura son irreprochables, reproduciendo la combinación de colores más recordada y abundante, negro con dorado, con muchas reminiscencias a la decoración que por entonces utilizaban los exitosos Lotus de Fórmula 1. A esa calidad de terminaciones hay que agregar la excelente resolución de los sectores frontales y traseros. Con un toque de color en los interiores se logra un conjunto sobresaliente digno de las mejores producciones “Premium” de las marcas más reconocidas.



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lunes, 9 de julio de 2018

VOLKSWAGEN GOLF 2 GTI (1984)

Para 1983 el Golf GTi ya era un mito de la automoción. Su estilo había sido copiado ya por todos los fabricantes, pero el pequeño VW seguía siendo referente del segmento y líder en preferencias del público.






Desde 1983 se trabajaba en la segunda generación, que se lanza al mercado en 1984. Se estrena con el mismo motor 1,8 de 112 CV de la generación anterior.



Un año después adopta una nueva parrilla con faros dobles y doble salida de escape. La segunda generación tenía mayores dimensiones generales, un peso ligeramente mayor, y la misma mecánica, por lo cual la relación peso-potencia era menos óptima y la performance desmejoró un tanto. Sin embargo seguía siendo un coche divertido de conducir.



Mantenía los elementos distintivos exteriores, como la sigla GTi, la línea roja perimetral en la parrilla, detalles en rojo en el interior, y tapizados a cuadros, elementos que se mantuvieron en toda la zaga hasta el día de hoy.



Otro elemento pintoresco que presentaba y que quedó incorporado a la tradición era el pomo de la palanca de cambios con forma de pelota de golf.



En 1985 se lanza un nuevo motor 1,8 de 16 válvulas. La potencia se eleva a 136 CV. Pero normativas anticontaminación y la incorporación de catalizadores llevaron a disminuir la potencia en 5CV a los motores de 8 válvulas, y en 10 CV a los de 16.



En 1986 aparece el Golf GTi G60, con 160CV. La carrera por potencia entre los GTi del mundo parece imparable. En 1992 se discontinúa la segunda generación del Golf para dar paso a la tercera.



La miniatura es Ixo-Altaya.

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