Terminada la Segunda Guerra Mundial, Porsche
cargaba con el estigma de haber colaborado con el gobierno Nazi, por lo cual
tenía vedado el acceso a financiación para resurgir de los escombros de la Alemania devastada. Sus
instalaciones habían sido destruídas por las bombas y sus clientes ya no eran
un nicho importante. Sin embargo los ingenieros Porsche (padre e hijo) eran
reclamados por los franceses, que queían tener una versión propia del “coche
del Pueblo” (el Beetle). Los industriales locales, encabezados por Peugeot,
vieron en esa iniciativa un peligro para sus intereses, y mediante intrigas y
conspiraciones lograron que Ferdinand Porsche, su hijo y su yerno terminaran en
cárcel acusados de crímenes de guerra.
Sin juicio previo,
ese encarcelamiento en los hechos fue prácticamente un secuestro extorsivo, ya
que la fianza exigida era exorbitante. Ferry Porsche, hijo de Ferdinand, tenía
que reunir el dinero de la manera que fuere, y se dedicó a producir motores
para bombas de agua y tornos, invirtiendo los últimos ahorros de la familia. La
necesidad de colocar la producción lo hizo cerrar tratos comerciales con
distintas empresas y países.
De esa manera los
motores Porsche llegaron a Argentina. Los empresarios locales Pedro Daverda y
Federico De Bucourt por un lado, y Nilson Bongiovanni por el otro, que a poco
fabricarían los modelos Teram Puntero y Zunder, con los tetracilíndricos bóxer
alemanes como impulsores.
Los primeros motores
Porsche, como ya hemos comentado en el blog, fueron montados en los
Justicialista Sport. El arrebato de ego del presidente Perón terminó por
traerle consecuencias. El modelo Justicialista fue dado de baja luego de la
revolución de 1955.
El stock de partes
mecánicas y de carrocería se vendieron al mejor postor, terminando siendo
adquiridos por la empresa Teram. Se trataba en total de 144 chasis de
Justicialista Gran Sport, cuyo nombre e imagen deberían cambiarse si se querían
vender, ya que las fotos del ex líder a bordo del Justicialista Sport
fotografiado en lso jardines de su residencia era algo que se quería evitar a
toda costa.
Teram decidió
reformular la trompa del coche, adaptándole una muy semejante a la del
deportivo Porsche 356, el cual aún pese a las dificultades estaba adquiriendo
un naciente prestigio en Alemania. La misma empresa Porsche supervisó los
cambios y proveyó de elementos originales para realizar la transformación. Porsche
también licenció la marca de manera que Teram pudo producir el primer Porsche
auténtico fuera de Alemania. Es de destacar que algunos elementos de diseño presentes en el Teram luego fueron incorporados a los Porsche europeos, como por ejemplo los conjuntos pilotos delanteros con las pequeñas rejillas adosadas a los mismos.
Se le hicieron a los
chasis los cambios necesarios para alojar el motor en la parte trasera.
Elementos como ópticas, butacas, instrumental, eran importados de Alemania. Los
elementos de carrocería eran de fibra de vidrio, fabricados localmente. Los
motores eran de 1.488 y 1.582cc, lo cual sumado al bajo peso del conjunto, le
daban una excelente relación peso/potencia. Las 144 unidades se fabricaron y
vendieron entre 1958 y 1963.
Se trataba de un
coche atípico dentro de la incipiente industria local. Era construído
artesanalmente y su calidad no difería de la de los mejores deportivos europeos
contemporáneos.
La producción del
modelo no tuvo continuidad luego de agotarse el stock de chasis disponibles.
Hoy por hoy el coche es muy escaso y los pocos sobrevivientes son objeto de
cuidado extremo por parte de sus propietarios, exhibidos solamente en raras
oportunidades.
La miniatura es parte
de la colección “Autos Inolvidables Argentinos”, es una aparición muy grata, ya
que se complementa perfectamente con la del Justicialista Sport. En las fotos,
se aprecian similitudes y diferencias entre ambos coches, y también se puede
comparar con el referente europeo, Porsche 356.
CRUISER








