La marca Minerva es de origen belga, y al
principio se dedicaba a la producción de bicicletas. Posteriormente adicionaron
motores a las mismas, dando origen así a lo que luego serían las motocicletas.
En el campo de las motos, Minerva desarrolló
una importante actividad. Motores producidos por ellos fueron exportados a
Inglaterra y equiparon a las primeras motos de la marca Triumph.
La producción de coches había comenzado en
1902. Distintos intentos comprendieron ciclecars de estructura de madera, y
motores de uno, dos, tres y cuatro cilindros.
Durante la Primera Guerra
Mundial, automóviles Minerva fueron muy útiles con sus tácticas de golpear y correr.
Durante la contienda, la producción continuó
en Amsterdam, y al final de la misma, se retomó en Bélgica y se apuntó a la
construcción de coches lujosos. La realeza era cliente de la marca, así como
Henry Ford, que también fue dueño de uno.
Los Minerva tenían calidad semejante a la de
Rolls Royce, pero no eran tan caros. En 1930 apareció la versión AL, que
montaba un motor de ocho cilindros y 6,6 litros .
Con la crisis del ´30 la empresa se
reestructuró y se fusionó con otro fabricante belga, “Imperia”. Continuó
fabricando Minervas por un año mas, exportando a Inglaterra y Francia.
Después de la guerra la compañía construyó
Land Rovers para el ejército de Bélgica. Planes para construír coches de lujo
se hicieron en 1953, pero finalmente sólo quedaron en proyectos.
La miniatura es marca Ixo/Altaya.
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