El éxito del Fiat 128 IAVA, que había venido a inaugurar el
nicho de los “4 puertas deportivos” en Argentina, había hecho que pronto las
empresas de la competencia también pensaran en ofrecer a la venta versiones más
radicales (al menos en apariencia) de sus productos que en principio habían
sido pensados y desarrollados para el uso familiar.
Prácticamente sin hacer grandes erogaciones, ni tampoco
invirtiendo en nuevos cuerpos de carrocería, se limitaron a potenciar los
motores y a decorar los exteriores, con la combinación de moda: colores
llamativos y franjas.
El Dodge 1500 producido por Chrysler Fevre Argentina, derivado del Hillman Avenger inglés, equipaba de fábrica un carburador Stromberg. Para su versión “picante” la fábrica lo dotó de dos de ellos trabajando en paralelo.
Modificaciones en el árbol de levas y mayor compresión
dieron como resultado alcanzar los 90 caballos de fuerza, una cifra
considerable teniendo en cuenta los 70 con los que salía de fábrica la versión
normal del coche. Debido a esta característica de potencia el modelo se llamó “GT
90”.
La única opción del GT90 era el color amarillo con franjas
negras. Las mismas aparecían en los laterales, en el capó, y en la zona de la
zaga, complementados con las inscripciones “Dodge” y “GT90”.
En el interior presentaba seis relojes analógicos y butacas
delanteras, con todos los tapizados en cuerina negra.
El GT 90 se produjo en un número limitado y fue reemplazado
por el modelo GT100 en 1977. De los GT90 es muy difícil de ver alguno hoy en
día. La miniatura es de la colección “Autos inolvidables argentinos” de Salvat.
CRUISER













































