En el año 1991 Volkswagen presentaba la tercera generación de su modelo mundial más exitoso: el Golf. Manteniendo la distancia entre ejes y trochas de su antecesor, su imagen no difería demasiado y se tornaba bastante conservadora, a fin de no arriesgar la fórmula que lo había llevado a ser uno de los autos más exitosos del mundo en ventas.
En la segunda mitad de 1995 el Golf GTi llegó a Argentina
importado desde México. A pesar de su aura deportiva aquella versión de tercera
generación sólo desarrollaba 115CV, aunque su arquitectura estaba dispuesta
para alojar hasta un motor de seis cilindros (versión Golf VR6 con el motor 2,8
litros del Passat.
Exteriormente, los parantes “C” gruesos eran los elementos
visuales más tradicionales que el Golf mantenía desde su primera generación, y
lo que le confería su bien ganada imagen de robustez. Su aspecto de cuña le
confería un coeficiente de penetración aerodinámica de 0,34, nada mal para un
hatchback.
El motor de 2 litros de origen Audi equipaba también por
aquellos años a los modelos Pointer GTi, Passat, Quantum, Ford Galaxy y Seat Ibiza.
Alcanzaba una velocidad máxima de 190 km/h, acelerando de 0 a 100 km/h en 11
segundos.
El Golf GTi había logrado un perfecto balance entre confort
de marcha, habitabilidad y prestaciones, sumándole a eso un consumo contenido.
Era menos gastador de combustible que los demás modelos nombrados que
compartían la motorización.
El Golf de tercera generación fue reemplazado por el de cuarta, en el año 1997.
La miniatura es de la colección Autos Inolvidables
Argentinos de Salvat.
CRUISER











































