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miércoles, 20 de octubre de 2021

SIAM ARGENTA (1963)

 

El Siam Di Tella era un auto de bien ganada fama de confiable, elegante y de buena relación precio/producto, sumado a su sofisticada imagen, su robustez y durabilidad.

 


La fábrica no tardó en plantear una pickup derivada de él, como reemplazo de la Siam Argenta de primera generación, también basada en un Austin inglés, en aquel caso del A60 Pick up, que se había producido localmente entre 1961 y 1963.

 


La nueva camioneta era idéntica al sedán Di Tella 1500 hasta su pilar B, aunque las líneas directrices de la carrocería se mantuvieron en su caja de carga, resutando así un conjunto armónico e integrado. Vale decir que el desarrollo fue completamente local, ya que nunca existió en el Reino Unido una pickup derivada del Riley 4/68, auto que sirvió de base para el Di Tella 1500.

 


Esta Argenta de segunda generación se fabricó entre 1963 y 1966, y pronto fue un éxito de ventas. Se trataba de un utilitario con tecnología moderna, con imagen de coche de segmento alto, y con un acorde motor.

 


Tenía una capacidad de carga de 500 kilos. Detrás del asiento enterizo había un espacio portaobjetos y la rueda de auxilio estaba montada debajo del piso. A diferencia del sedán, montaba los espejos retrovisores sobre los guardabarros delanteros, en una posición adelantada, típica del gusto inglés.

 


Medía 4,59 metros de largo, 1,61 de ancho y 1,51 de alto, con una distancia entre ejes de 2,55 metros, 2 centímetros más que el sedán. La caja de cambios era de cuatro marchas con palanca al volante. El motor desarrollaba una potencia de 55 HP. La suspensión delantera era independiente y la trasera con amortiguadores y elásticos longitudinales. Su marcha era confortable aún en ruta y sin carga.


 

Entre las dos generaciones de Argenta se vendieron algo más de 11.000 ejemplares, de los cuales el 80% corresponden a la que estamos viendo, perteneciente a la colección “Autos Inolvidables Argentinos” de Salvat. Tiene retoques de pintura en interiores.

 


CRUISER

domingo, 12 de abril de 2020

MORRIS 1650 (1965)

Cuando la empresa SIAM tuvo problemas financieros insalvables, IKA se hizo cargo de su paquete accionario, y logró salvarse la producción del modelo Di Tella. IKA cambió el nombre a SIAM y pasó a llamarse CIDASA (Compañía Industrial de Automotores S.A.).


La planta industrial estaba ubicada en Monte Chingolo, provincia de Buenos Aires, y también producía el camión liviano Jeep Frontal. Entre las sorpresas con las que se encontró IKA al adquirir SIAM, estaba la existencia de depósitos de piezas componentes del Di Tella importadas de Inglaterra sin declarar, lo que venía a confirmar el supuesto de que aquel auto no cumplía con la normativa gubernamental referida a la cantidad mínima de autopartes de fabricación local requerida.



La adquisición de SIAM fue para IKA un riesgoso paso en falso que puso en peligro su propia seguridad financiera. Sólo el lanzamiento del exitoso Torino pudo salvarla de una bancarrota próxima.



En las últimas etapas de SIAM, se había incorporado el modelo Magnette a la producción, que era ni mas ni menos que un restyling del Di Tella, basado en el Morris Oxford y el MG Magnette.  A este último IKA agregó el modelo Morris 1650, basado en el inglés Morris Fordoor.



IKA abandonó la marca SIAM para sus modelos y utilizó las originales inglesas, como Morris, MG y Riley. El Morris 1650 montaba un motor delantero de cuatro cilindros, de 1622cc. Su potencia era de 75HP, y la velocidad máxima que podía desarrollar era de 140 km/h.



Tenía tracción trasera, caja de cuatro velocidades, suspensión delantera independiente, trasera de eje rígido y frenos a tambor en las cuatro ruedas.



La miniatura de la colección “Autos Inolvidables Argentinos” es de buena factura en general, aunque presenta un problema seguramente heredado del molde del Siam Di Tella, del que seguramente deriva, y es el excesivo tamaño de las ópticas delanteras.



Tiene los retoques artesanales acostumbrados.

CRUISER.



martes, 14 de agosto de 2018

SIAM DI TELLA TAXI DE BUENOS AIRES (1963)

El coche producido por la empresa SIAM, originario de la British Motor Corporation, resultó ser un éxito inmediato. Producido en la planta de Monte Chingolo, provincia de Buenos Aires, algunas partes de su carrocería se estampaban en Avellaneda. Siam Di Tella llegó a tener trece plantas industriales y nueve mil empleados. El complejo industrial producía además de electrodomésticos, motoniveladoras, cargadores frontales, locomotoras Diésel y eléctricas.





Por sus excelentes cualidades, el coche fue elegido por los taxistas. De hecho, de las 14.500 unidades producidas, 3.870 fueron taxis. Se trataba de un coche orientado a la familia y el confort, de gran capacidad interior y comodidad.





Tenía un excelente servicio de service de posventa, avalado por una extensa red de concesionarios a lo largo y ancho del país. Al ser un coche familiar, su velocidad máxima era escasa: 117 km/h. A cambio de eso tenía un buen rendimiento, demandando apenas poco menos de 10 litros cada cien kilómetros en el uso citadino.





Sus asientos eran cómodos y su baúl, amplísimo. Como curiosidades, tenía en su interior tres ceniceros: uno en el tablero y dos en los respaldos de los asientos posteriores, pero carecía de encendedor. Otra de las críticas era que no poseía apoyabrazos en puertas delanteras, que el embrague era un tanto celoso y que la distancia de los asientos de las plazas traseras al techo hacía un tanto incómodo el viaje de personas de más de 1,75m de altura.





En la ciudad de Buenos Aires, en el proceso de recambio de los coches de tracción animal a los de motor de combustión, el taxi fue muy importante. En 1923 había en las calles mas taxis que autos particulares. El primer modelo utlizado masivamente como taxi en Buenos Aires fue el Mercedes 170, apodado “Hormiga negra”. Luego los modelos Siam Di Tella y Peugeot 404 tomaron la posta.





Tan popular fue el Siam entre los taxistas que la cultura popular le dedicó algunos homenajes. Los más conocidos son una estatua de bronce que inmortaliza a un taxista con su Di Tella, en la ciudad de Buenos Aires, y la famosa telenovela “Rolando Rivas, taxista” que paralizaba el país las noches en las que era emitida.





El Siam Di Tella que estamos viendo, que pertenece a la colección “Vehículos Inolvidables de Reparto y Servicios” de la editorial Salvat, rescata aquel ícono de las calles porteñas. Por más que el Di Tella común ya hubo aparecido en la colección “Inolvidables”, esta unidad es una muy agradable sorpresa.





Tiene los aditamentos típicos que se utilizaban en los taxos de principios de los 70s, como ser la visera sobre el parabrisas, los deflectores en las ventanillas laterales, que permitían llevar las ventanillas apenas abiertas en días de lluvia sin que la misma penetre al interior, para evitar el empañamiento de los cristales.





También posee los típicos “filetes”, líneas doradas que recorren el frente y los laterales, una cinta argentina pintada en el capó, el emblema luminoso de Taxi en el techo y las matrículas en las puertas, ambos elementos que fueron obligatorios y reglamentarios a partir de los meses previos al mundial de fútbol de 1978. Complementan el conjunto las bandas blancas en los neumáticos y un elemento estético cromado que forraba los pilares C. Lo complementé con sombreado de parrilla y pintura en interiores.



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viernes, 28 de abril de 2017

SIAM DI TELLA (1960)

La SIAM (Sociedad industrial de Amasadoras Mecánicas) era una marca de electrodomésticos con una bien ganada fama cimentada en su mayor parte por las famosas heladeras, artefactos pesados, “aerodinámicos” y hechos para durar muchas décadas, de las cuales algunas han permanecido en uso por medio siglo.



Aprovechando las políticas de fomento a la industria automotor del gobierno desarrollista de Frondizi, a fines de los años 50s decidieron incursionar en ese rubro. Para ello se propusieron fabricar localmente un modelo de coche familiar de cuatro puertas.



El elegido fue un auto de la British Motors Corporation, el Austin/Riley A60, el cual produjo bajo licencia entre 1959 y 1966. Tenía un impulsor naftero de 4 cilindros y1489cc. Sin sobrarle potencia, se las arreglaba para cumplir su función de coche familiar de paseo.



La división de la marca era Siam Di Tella Automotores, S.A.. Al igual que el resto de los productos de la marca, el Di Tella se ganó prontamente la fama de coche noble, robusto y confiable. Pocas veces una marca que no tenía nada que ver con el negocio automotor tuvo tanto éxito con su primera incursión en el mismo.



Además de las cualidades enunciadas, con el tiempo también demostró ser durable. Los taxistas dan cuenta de ello, gran parte de las unidades producidas fueron destinadas a esa función.



El diseño era obra de Pininfarina, aunque su frontal era típicamente inglés. Tenía un gran espacio interior y un baúl con gran capacidad de carga. Sus tapizados eran cuidados y de gran calidad.



Tenía 4,52m. de largo, 1,61m de ancho y 1,52m de alto. La distancia entre ejes, de 2,52m le proporcionaba gran espacio interior. Su velocidad máxima era de escasos 117 km/h, pero eso no era un inconveniente, ya que era pensado como auto ciudadano y de paseo. Tenía caja de cuarta con palanca de cambios al volante.



Las publicidades de la época lo llamaban “El auto ideal”. Destacaban su espacio interior, su economía (“240 km con 20 litros”) su capacidad para 5/6 pasajeros y su doble garantía: “SIAM (sus fabricantes) y la BMC (sus diseñadores)”.



La oferta se complementaba con los modelos “Traveller” (familiar) y “Argenta”, una pick up inédita en Inglaterra, que fue desarrollada especialmente por Siam para el mercado local.



La miniatura de Salvat es una de las más esperadas de la colección, ya que se trata de uno de los verdaderamente “argentinos” y cuyo molde no existía. El mismo fue tomado del Morris Oxford, que había salido en colecciones de Altaya y reformado, por lo cual conserva sus virtudes y defectos. Uno de estos últimos es el volumen del baúl un tanto exagerado y extendido. A las ópticas delanteras también las veo un poco sobredimensionadas. Por lo demás, el trabajo de los diseñadores y matriceros ha sido bueno.



En sus interiores (originalmente negros) han ubicado una palanca de cambios al piso (no es la primera vez que cometen ese error) pero la misma es fácilmente eliminable, y han colocado otra en el volante por suerte. Las butacas delanteras del Siam eran tales, pero al estar tan pegadas prácticamente se asemejaban y cumplían la función de asientos enterizos, por lo cual tuve que corregirlas un poco antes de pintar los interiores.



Pinté también espejo retrovisor, caño de escape, unos detalles cromados verticales que unían la línea de cintura con la línea inferior de las ventanillas traseras, que hubiera sido bueno que la maqueta trajera de fábrica.



Las llantas de ese modelo era usual que salieran de fábrica pintadas del color de la carrocería, por lo cual hube de preparar el particular color “té con leche” que presenta el modelo, un color acertado, ya que era uno de los originales.



Completé el trabajo con sombreado de las molduras y parrilla y el detallado de la banda blanca en los neumáticos.


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