La versión 1961 de la camioneta C-10 de
Chevrolet, denominada “Apache”, fue el primer vehículo producido en serie por
General Motors de Argentina, aprovechando un régimen especial de promoción del
gobierno desarrollista de Arturo Frondizi, que beneficiaba impositivamente la
fabricación local de este tipo de utilitarios.
Era una camioneta moderna, confortable y
tecnológicamente avanzada. Compitió con las Ford F100, la Dodge D100 y un poco
mas tarde con la Jeep Gladiator. Su lanzamiento local se produjo apenas unos
meses después de su presentación en Estados Unidos. General Motors inauguraría
a continuación también la producción de automóviles, con el modelo Chevrolet
400 en 1962.
Tenía una cómoda cabina, con asiento
enterizo capaz de alojar cómodamente al conductor y dos pasajeros. La letra “C”
de su nomenclatura indicaba tracción simple, y el nombre “Apache” a la más
liviana de la serie en Estados Unidos. Las primeras unidades se equipaban con
la caja angosta (“Stepside”) mientras que posteriormente también aparecieron
con la ancha o “Fleetside” como la de la maqueta de la colección Salvat.
Su cabina tenía el parabrisas llamado
“panorámico”, que era un elemento común en los automóviles americanos de los
años 50s. El capó mostraba dos grandes protuberancias horizontales, demasiado
aparatosos para alojar en su centro a los pilotos delanteros. Entre medio de
ellos el logo del moño. Un escalón mas abajo la parrilla reticulada flanqueada
por dos grupos ópticos con un par de faros cada uno.
Podía transportar 720 kilos, y su
equipamiento incluía limpiaparabrisas eléctrico, viseras parasoles, inflador de
pie y crique, a lo que opcionalmente se le podía agregar calefacción y radio.
El motor era originalmente el Thriftmaster
de origen estadounidense, que fue reemplazado en 1962 por uno de fabricación nacional de 230 pulgadas cúbicas (3.770cc).
Tenía suspensiones independientes en el
tren delantero y eje rígido atrás. Los frenos eran de tambor tanto adelante
como atrás. La caja era de tres marchas y su velocidad máxima era de 140 km/h y el consumo promedio era de
7,5 litros de nafta común cada 100 km.
La miniatura tiene retoques artesanales de
color en interiores, y también le levanté la suspensión trasera, ya que sale del
blíster un tanto baja en ese sector, perdiendo incluso la horizontalidad del
chasis respecto del suelo.
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