La empresa Borgward
comenzó sus actividades en Argentina importando sus productos desde Alemania.
Entre ellos estaba el modelo Isabella, que el público local ya
conocía, con la marca Borgward Hansa.
Cinco años después,
la empresa local Dinborg S.A. comenzó a producir el modelo Isabella bajo
licencia de Carl F.W. Borgward G.M.B.H. de Bremmen, la entonces Alemania
Occidental. La fábrica de partes de carrocería estaba en la provincia de
Córdoba, mientras que los motores se hacían en la planta de Isidro Casanova,
provincia de Buenos Aires.
A pesar de ser un
modelo gestado en los años 50s, las líneas del Isabella eran muy racionales,
sin barroquismos inútiles y superfluos. Las curvas dominaban la composición, y
le otrogaban fluidez y elegancia, lejos del estilo predominante en aquellos
años del otro lado del Atlántico.
Por su tamaño se
ubicaba en la oferta automotriz nacional de aquellos años como un “mediano
grande”, y por su precio, como un auto caro, prestigioso y de alto nivel. Se
trataba de un sedán de dos puertas y tres volúmenes, de los cuales el morro
era considerablemente mas largo que el baúl. El asiento enterizo delantero
permitía acomodar allí eventualmente a un sexto pasajero, aunque sin las
comodidades como para enfrentar un viaje largo.
La posición de manejo
era cómoda, gracias a varias regulaciones que tenía el asiento. Tenía
instrumental completo y bien visible. La palanca de cambios estaba ubicada en
la columna de dirección. La calefacción era muy buena y también tenía una
función de desempañador del parabrisas.
El motor, de
ubicación delantera, era de cuatro tiempos, cuatro cilindros en línea con
válvulas a la cabeza, refrigerado por agua. En las versiones estándar rendía
60CV, pero hubo una deportiva cuya potencia se elevaba a los 73CV que permitía
estirar la velocidad máxima de 137
a 150
km/h. Estructuralmente, el coche era monocasco con dos
falsos semichasis donde se anclaban los trenes delantero y trasero. La
suspensión trasera era independiente, siendo el único coche de producción
nacional que presentaba este adelanto técnico.
El Borgward estaba
destinado a competir contra el Peugeot 403. A nivel deportivo, el rendimiento del
Isabella en las categorías de automovilismo nacional era muy bueno.
Las
condiciones económicas del país y de Dinborg en particular hicieron que los
planes de producción no se ajustaran finalmente a la realidad. La idea de la
empresa era producir 500 ejemplares en 1960, 2.000 unidades al año siguiente,
3.000 en 1962 y 1963, para estabilizarse en 4.000 a partir de 1964.
Contrariamente a esto, llegaron a producirse solamente 3.000 unidades en total,
hasta el cierre definitivo de Dinborg.
La miniatura es de la
serie “Autos Inolvidables Argentinos” de Salvat, y hace gala de un muy buen
molde. Tiene todos los detalles que distinguieron al Isabella nacional de su
par alemán. Y como siempre, los acostumbrados retoques de color en escape e
interiores.
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