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miércoles, 14 de abril de 2021

PRESENTACIONES ESPECIALES: TORINOS TC

En esta última presentación especial veremos al primer Torino producido por Industrias Kaiser Argentina y la última evolución de su versión de Turismo de Carretera, en este caso el utilizado por Josito Di Palma en 2017.. 

El icónico coupé de IKA tuvo desde su misma aparición en el mercado una introducción al mundo del TC muy auspiciosa. Los éxitos llegaron de inmediato favorecidos por su noble mecánica, su performance y los afamados preparadores y pilotos que pusieron sus manos sobre él. 

En este caso no podemos decir que la versión contemporánea (2021) que pisa las pistas sea la mas radical de todas, porque particularmente el Torino tuvo muchas metamorfosis especialmente a fines de los 60s y comienzos de los 70s, cuando se había convertido en las míticas Liebres, cuyas apariencias externas poco tenían que ver con el sedán que les dió origen. 

Como los demás, había empezado con apariencia casi estándar, luego presentó recortes en los pasarruedas traseros. La trompa aerodinámica le fue agregada posteriormente (versión Liebre 1 y 1/2).

Luego de las experiencias con los prototipos y la vuelta a lo estándar, calzó las trompas plásticas que eran de rigor en el resto de la categoría. También el ensanche de los pasarruedas a mediados de los 90s y por último los pontones laterales. 

La altura del coche de competición es exigua comparado con aquel 380W  que habí iniciado la historia. El perfil sigue siendo tan elegante como el de su mentor. Mantiene los tres volúmenes muy bien acusados, aunque la lanzada trompa y el generoso alerón trasero estira mucho las cotas originales. 


Al igual que para los Falcon, Chevy y Dodge, pocos elementos pueden identificar a un Torino del resto de las marcas en una vista desde el frente, y sólo un entendido puede adivinar que se trata de uno de ellos a primera vista. 



Los  antiguos ventiletes desaparecieron hace mucho de las ventanillas, que son de piezas de policarbonato. A diferencia del Falcon, el Torino mantiene parantes y techo con sus diseños originales. 


La última foto, desde las alturas, muestra qué poco queda a la vista de las líneas originarias. Lo llamativo es que aún siendo un coche con más de 50 años a cuestas, todavía le dé vida a un bólido con una apariencia atrapante y que derrocha deportividad. 

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lunes, 30 de noviembre de 2020

IKA RAMBLER CLASSIC DELUXE 550 (1963)

 

Entre 1963 y 1965, IKA produjo la segunda generación del Rambler, con una imagen muy distinta y mas moderna que la de su antecesor. El diseño de su parrilla, con una hendidura central longitudinal, le valió el apelativo de “Boca de pescado”.

 


Fue galardonado como “Auto del año” 1962”, un año antes de que recibiera ese mismo premio en Estados Unidos, su país de origen, donde era producido por AMC. Se basaba en la mecánica Continental que la marca IKA había utilizado ya para otros vehículos como Estanciera, Kaiser Carabela y Bergantín en su versión de seis cilindros.

 


Estaba disponible en tres versiones de equipamiento: Classic Custom 660, Classic Deluxe 550 y Ambassador 990. Se produjeron 20 mil unidades de esta segunda generación del Rambler, antes de que fuera reemplazado por la siguiente. 

 


Tenía 4,92m de largo, con una distancia entre ejes de 2,84m. Tenía la capacidad de alojar cómodamente a seis pasajeros gracias a su butaca delantera corrida.


El impulsor Continental de 3.707cc y seis cilindros en línea, asociado a una caja manual de tres marchas, desarrollaba 119HP. Tenía suspensiones delanteras independientes y traseras de eje rígido con ballestas, con frenos de tambor tanto adelante como atrás.

 


El interior era muy cómodo, aunque con el volante (que carecía de regulaciones) ubicado demasiado cerca del pecho del conductor. 

 


Sobre el final de su vida comercial incorporó el motor Tornado, el primero con válvulas a la cabeza fabricado en el país. Otra curiosidad era que, como solía suceder con los modelos de origen AMC, poseía piezas intercambiables con otros de la marca, como el caso de puertas, ventanillas y parabrisas, que serían comunes con el Torino, que llegaría a presentarse unos años después.

A pesar de haberse producido sólo por dos años, el “Boca de pescado” es un modelo muy recordado de nuestra industria automotriz. Auto de gran nobleza y construcción de alta calidad, se los vió circulando por las calles argentinas décadas después de haber sido fabricado. 

 


La miniatura es de la serie Autos Inolvidables Argentinos de Salvat. Tiene retoques en los interiores, y un rediseño en base a limado, del sector correspondiente a los bajos delanteros, que en la maqueta eran cuadrados, cuando en realidad debieron ser curvados. Ese trabajo le dio más realismo a la maqueta. Además, y con el mismo objetivo procedí a levantarle ligeramente el despeje al piso.

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sábado, 30 de mayo de 2020

AMC JAVELIN (1972)


El ponycar “Javelin” de AMC nació en 1968 con la misión de competir contra los exitosos Mustang y Camaro de Ford y GM respectivamente. Tenía a su favor todo lo bueno que ambos gigantes de Detroit habían plasmado en sus modelos con el plus de mayor distancia entre ejes, mas volumen en el maletero y menor precio. El Javelin de primera generación fue un auto exitoso, y la gente lo compraba por su hermosa apariencia y por tener una buena relación precio-producto. En 1971 se presenta la segunda generación, totalmente rediseñada.



Sus líneas eran muy osadas y rupturista. Adquiría mucha más personalidad, era inconfundible, aunque con esa atrevida jugada AMC dejó la idea del “auto que gusta a todos” para ganarse adeptos y detractores.El coche era mas largo, mas ancho, mas bajo y mas pesado que el de la primera generación. La distancia entre ejes se incrementó en una pulgada y pasó a ser de 2.794mm.


 Presentaba un alerón de techo integral y unas particulares protuberancias en los guardabarros, que hacían recordar a las del Corvette. El objetivo de las mismas era alojar neumáticos mas anchos para uso en competición. Su diseño se apartó bastante de las líneas conservadoras del original de 1968.



Para 1972 estrenó nueva grilla delantera a modo de “caja de huevos” con un patrón similar de retícula cromada sobre los faros traseros, que eran una línea contínua que recorría todo el panel posterior. Se ofrecieron un total de 15 colores de fábrica, con distintas franjas laterales opcionales.



Para hacer mas atractiva la gama, se ofrecían de serie elementos de confort que antes sólo eran opcionales, y caja de cambios automáticas “Torque-Command” que no eran otra cosa que las conocidas “TorqueFlite” producidas por Chrysler. AMC presentó en 1972 un revolucioario sistema de garantía por un año para los compradores de sus productos, lo que le permitió asistir a un récord de ventas en ese ejercicio.



Finalmente la era de los Ponycars terminó, y el Javelin nunca alcanzó los niveles de ventas globales que hubiera merecido, perdiendo la carrera ante los productos de Ford y GM, cuya fama generaba mayor confianza entre los compradores.



La miniatura es de la colección mexicana de Ixo, y no tiene retoques.


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viernes, 28 de junio de 2019

VAM/AMC GREMLIN (1974)

A los orígenes del pintoresco AMC Gremlin hay que rastrearlos en el principio de la década de los 60s, cuando luego de un período de recesión, los grandes fabricantes americanos replantean sus estrategias y producen nuevos modelos “compactos” para gastar menos. Así nacieron los Ford Falcon, Chevrolet Nova y Chrysler Valiant principalmente, inaugurando un nuevo e inédito segmento en el contexto de la industria norteamericana.



A principios de los años 70s, dos factores confluyen para que el mercado se interese nuevamente por los compactos: la Crisis del Petróleo y el ingreso de importados europeos y japoneses. La empresa AMC, que tenía mas tradición en la fabricación de compactos con sus modelos “Rambler”, se especializaba en la gama media y baja del mercado americano, ofreciendo modelos de buena relación precio/producto desde la década anterior. No es de extrañar que AMC fuera la primera compañía americana en construir autos “chicos”, inaugurando así un nuevo nicho, para competir especialmente con el Escarabajo de VW, cuyas ventas superaban por entonces el millón de unidades anuales sólo en los Estados Unidos.



Los AMCPacer y Gremlin fueron los primeros autos “chicos” de la historia de la industria de los Estados Unidos. Era toda una apuesta riesgosa construir coches familiares con motores de menos de 4.000 cc y de largo menor a los 4 metros. La compañía tenía pensado discontinuar los modelos Rambler, y para ello había presentado recientemente el modelo “Hornet” para competir en la franja de los “Pony cars”. Aunque se trataba básicamente de un Rambler con carrocería rediseñada, no parecía el arma ideal para pelear contra el Beetle de VW y a la oleada de japoneses.



En 1966 el jefe de diseño de AMC, Dick Teague, había pensado producir una versión acortada del Hornet, a los efectos de presentar un nuevo producto y un nuevo nicho con la mínima inversión, y aprovechando elementos existentes para reducir costos de desarrollo y producción.  El diseño consecuente era muy particular y “jugado”. El nombre elegido fue igual de pintoresco: “Gremlin”, que designa a un duende travieso.



En 1968 un prototipo se presentó en el Salón del Automóvil de Nueva York, para testear la recepción del público a un concepto tan radical. Para alegría de los directivos de AMC, la acogida del público fue mas que favorable, aún cuando el auto era estéticamente muy reprochable: Un capó muy largo y desproporcionado en relación a su cola trunca. La compañía hacía hincapié no en su estética sino en sus virtudes como utilitario versátil, ayudado por su portón trasero.



La produccón en serie comenzó en 1970. No tardaron en aparecer sus problemas, relacionados con su origen, que no era un desarrollo desde cero sino una adaptación de apuro y con poca inversión. La desproporción de pesos producía problemas de tenida y freno. En el interior, las plazas delanteras eran cómodas, porque eran las del Hornet, pero la historia no era la misma en las traseras, que tenían diseño específico, y eran muy incómodas e insuficientes, producto del acortamiento de la distancia entre ejes y el abrupto final de la carrocería. Para peor, el consumo no había mejorado con las reformas, sino que seguía devorando mucho combustible en relación con su tamaño, lo que no terminaba de justificar todas las “cirugías mutiladoras” que había sufrido el original Hornet.



Para 1971 el coche se mejoró, con un motor de origen Chrysler mas eficiente y económico, al tiempo que mejoró los frenos y la dirección. También tenía como opción un V8 que lo convertía en un verdadero misil de las carreteras, compitiendo con los mismísimos Muscle Cars en cuanto a prestaciones. En 1977 equipó como alternativa un mmotor de origen VW, de 2,2 litros, que reducía más el consumo pero a costa de resignar performance, convirtiéndolo en una “tortuga” de las carreteras. En ese año se aceleró su decadencia. Ahora no sólo competía contra el Beetle sino contra su sucesor, el novísimo Golf, frente al cual el Gremlin nada podía hacer, ni desde sus mecánicas ni desde su imagen. 



El Gremlin terminó su historia en 1978 sin haber sido un súper ventas. Es mas, se lo considera como el auto de producción mas feo de todos los tiempos, pero se le reconoce el mérito de haber sido un pionero y un proyecto arriesgado que no terminó en desastre. También demostró que una parte importante del mercado estaba dispuesta a sacrificar glamour en nombre de la economía y la practicidad. La historia había cambiado para siempre con la aparición de Gremlin en Estados Unidos. Se produjo además en Canadá y e México, en este último país mediante la filial VAM. Allí sobrevivió algunos años mas que su hermano estadounidense, y llegó a tener rediseños propios e inéditos en frontal y pilares C. La miniatura corresponde a un ejemplar fabricado por VAM, y pertenece a la colección de autos memorables mexicanos, los cuales estoy consiguiendo gracias a la excelente y servicial predisposición del colega mexicano David Lara. Tiene retoques en llantas e interiores.

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martes, 25 de junio de 2019

RENAULT TORINO COUPE ZX (1981)

En los umbrales de la década de los 80s, la carrera comercial del mítico Torino se estaba terminando. Diseñado a mediados de los 60s, sus líneas y su tamaño ya quedaban desfasados respecto de los modelos que entraban al país a partir de la apertura de las importaciones en 1979. Aún así, el coche se las arregló como para ser uno de los pocos representantes de la industria nacional que podía hacer frente a aquella competencia desigual en base a su fama y equipamiento.


El canto del cisne del Torino fueron dos modelos, las coupé ZX y los sedanes GR. Apuntando más a la figura de “clásico” que a la de “vanguardista”, los nuevos Torino buscaban llegar al corazón del comprador, y a la imagen de “auto nacional” que podía estar a la altura de los “Grand Routiers” europeos.



La última generación de Torino ya tenía el logo en la parrilla, y la marca Renault. No era la primera vez que Renault ponía su sello a un coche de la AMC, lo había hecho en el caso del Renault Rambler Classic producido en Bélgica y vendido en Francia. En la década de los 60s y parte de los 70s.



Tenía algunas diferencias respecto del modelo al que reemplazaba. Los faros auxiliares delanteros pasaban a ser rectangulares, los pilotos traseros de una pieza y alargados sobre una plancha negra que imitaba a la parrilla plástica frontal. Las manijas de las puertas eran embutidas, los retrovisores externos heredados del Renault 18, los paragolpes de nuevo diseño y los pilotos delanteros pasaban a situarse debajo del mismo. Las llantas también eran inéditas y en el interior se habían reemplazado las butacas (ahora con apoyacabezas integrados) los revestimientos y el tablero, que pasaba a tener indicadores de nuevo diseño.



El mítico toro rampante se encontraba ahora sólo en el volante, que provenía también del Renault 18. Presentaba elementos de confort como aire acondicionado, radio con pasacassette con antena eléctrica, y como opcionales luneta térmica y techo corredizo eléctrico. También era opcional el kit de anclaje de la rueda de auxilio en la tapa del baúl, a fin de despejar espacio interno.



Debajo del capó de la ZX estaba el motor de 3.770cc de 200HP de potencia, que le permitía llegar a los 200 km/h.Tenía dirección hidráulica de asistencia progresiva, frenos a discos delanteros y caja manual de cuatro marchas. La suspensión delantera era independiente y la trasera de eje rígido con cuatro barras rectoras, resortes y amortiguadores.



Con la aparición del flamante Renault 18, representando un nuevo concepto que proponía un quiebre en la dirección del mercado y el gusto de los usuarios, la suerte del Torino estaba echada. Los últimos ejemplares, llamados extraoficialmente “Gamma 82” se construyeron en 1981 y se vendieron hasta el año siguiente con unidades de stock. La coupé fue reemplazada en la oferta por el modelo Fuego, y de esta forma el único gran coche americano de motor de seis cilindros de los 60s que sobrevivió en Argentina fue el Falcon, por una década mas.



La miniatura que estamos viendo tiene su origen en la aparecida en la colección “Autos Inolvidables Argentinos 80/90s” de Salvat, pero con un trabajo que ya no fue sólo de retoque sino de cirugía mayor. Entre los aficionados la miniatura de Salvat fue una importante decepción, siendo sin dudas la menos logrqada de la serie, que por suerte cuenta con magníficos ejemplares en la mayoría de los casos. Pero tratándose de un auto tan entrañable coo el Torino, la miniatura y sus grandes fallos era casi una afrenta. Para poder transformarla corté y deseché el techo, los parantes y los vidrios, reemplazando la parte metálica por la de la coupé “Liebre” de Di Palma de la colección “TC” de la editorial Planeta DeAgostini. Tuve que adaptar los acrílicos, que tenían un tipo de encastre en la parte superior del techo y otro en lo que había quedado debajo, que era de origen Salvat, por cuanto ni unas ni otras coincidían enteramente.



La luneta tuvo que ser hecha partiendo desde cero. Los laterales y el parabrisas son de la Liebre, con ajustes varios. Tuve que limar el sector frontal para corregir la línea de cintura en la zona de los guardabarros, y disimular sendos abultamientos laterales de los mismos. Pinté interiores, retoqué la zona de los faros delanteros (muy pequeños en la miniatura original), se repintó enteramente la carrocería (gracias al amigo Darío Trevisán) y agregué finalmente la antena trasera y el kit de rueda de auxilio. El resultado es aceptable viendo la maqueta en la mano y a ojo desnudo, las fotos y el macro dejan visibles algunas desprolijidades que son muy difíciles de mejorar, al menos para mi. 


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lunes, 7 de mayo de 2018

AMC/VAM RAMBLER AMERICAN RALLY (1969)

AMC de Estados Unidos producía los vehículos de la marca Rambler. Entre ellos, la línea “American”, se puede decir que fue la serie de autos “compactos” pionera en el segmento, que por mediados de los años 60s presentaba su tercera generación.



El Rambler American de 1964 era completamente distinto a la generación precedente. Había sido diseñado por Richard A. Teague, y su trabajo había sido ponderado por presentar lineas simples, armónicas y muy proporcionadas, que se adelantaron a su tiempo. Algunas revistas especializadas ubicaron al American como el “auto más atractivo” de 1964.



Se presentaba en distintas versiones de carrocerías, cuatro puertas, pickup, station wagon, coupé hardtop pilarless y convertible. Las denominaciones cambiaban de acuerdo a las potencias de motor y niveles de equipamiento. La versión coupé de techo duro y sin pilares pasó a llamarse “American Rogue” a partir de 1966, y fue la base sobre la que Pininfarina desarrolló la coupé Torino para IKA de Argentina. La versión cuatro puertas también fué adaptada por el diseñador italiano para dar base a aquél icónico coche que tantos recuerdos dejó en nuestro país. 



Mientras tanto, en México, la compañía Vehículos Automotores Mexicanos (VAM), que venía fabricando modelos Willys Overland, firmó en 1963 un acuerdo con AMC por el cual se convertía en importador de los productos Rambler. Prontamente esos coches comenzaron a producirse localmente en el país azteca, debido a una ley del gobierno que exigía que los autos que se comercializaban tuvieran al menos un 60% de piezas de origen local. El American fue uno de los coches que VAM eligió para fabricar en México.



El tamaño intermedio del coche, su diseño limpio y moderno, y ahora el hecho de ser un producto local, pronto le proporcionaron una buena fama, la que se consolidó con los sucesivos éxitos deportivos del modelo. El Rambler American pasó así a convertirse en uno de los modelos más vendidos en México.



Tenía dos opciones de motor de seis cilindros en línea, de 3,3 y 3,8 litros respectivamente. En 1969 aparece la versión “American Rally”. El coche adoptaba el restyling que había presentado en Estados Unidos en 1966, que transformaba las molduras donde se insertaban los faros delanteros de redondas a cuadrangulares. Tenía butacas delanteras individuales.



El motor de seis cilindros en línea de la versión "Rally" era el de 3.801cc, rindiendo 145CV. Estaba asociado a una caja de tres velocidades.



Alcanzaba los 170 km/h y su consumo promedio era muy bueno para coches de su época y categoría: 6,1 litros cada 100km. Como en el caso de muchos Rambler contemporáneos, sus partes eran intercambiables con otros modelos de la marca, como puertas, parabrisas, techos y lunetas. Su diseño era también obra de Richard Teague, que tuvo a su cargo también el desarrollo de varios otros modelos de la marca.



La miniatura es de la colección “Grandes Autos Memorables”, de México. Tiene varios retoques artesanales, como el agregado de bandas blancas a los neumáticos, pintado de interiores y de caño de escape.

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viernes, 6 de abril de 2018

AMC/IKA RAMBLER AMBASSADOR 990 (1965)








Para cuando la IKA tuvo que reemplazar al veterano Kaiser Carabela como buque (casi literalmente) insignia de la marca, el elegido fue el sedán más grande de la línea Rambler. El Ambassador 990 se lanzó localmente en 1965, y vino a revolucionar los parámetros en cuanto a coches de lujo. Estaba dotado de adelantos técnicos y de confort inéditos para la industria local. Entre ellos estaban dirección hidráulica, levantavidrios eléctricos en las cuatro puertas, asientos reclinables, frenos a discos y aire acondicionado integral opcional.



Era un vehículo aspiracional y caro. Rodeado de gran prestigio, también fue utilizado por muchos años como coche presidencial. La gama Rambler había comenzado a fabricarse en el país en 1962, y la oferta constaba de cuatro modelos: ClassicCustom, Classic De Luxe, Ambassador 400 y Cross Country, todos equipados con los motores Continental de seis cilindros en línea y 226 pulgadas cúbicas que también equipaba a Estanciera, Carabela y Bergantín, los otros modelos de la fábrica.



Los Rambler vinieron a modernizar la oferta y a posicionar a IKA frente a la competencia, los nuevos compactos Ford Falcon, Chevrolet 400 y Chrysler Valiant, vale decir que aquí en nuestro país se planteaba contemporáneamente la misma oferta automotriz que la de Estados Unidos. Los Rambler, al igual que en el país del Norte, cambiaban su apariencia radicalmente de una generación a otra, y en cortos plazos de tiempo. En 1963 la gama fue totalmente renovada y nuevamente en 1965, pasando prácticamente tres generaciones en tres años. Modelos de poca permanencia en el mercado, pero de recuerdo permanente, como el “Boca de Pescado”, producido sólo entre 1963 y 1965, por ejemplo.



El modelo de 1965, como el que estamos viendo en esta entrada, presentaba además la novedad de incorporar el nuevo impulsor Tornado Interceptor, de desarrollo completamente local, que era además el primer seis cilindros con árbol de levas a la cabeza fabricado en el país. Esa motorización, de 3.770cc llegaba a los 145 HP, alcanzando 155 kilómetros por hora con un rendimiento promedio de 6,8 kilómetros por litro de nafta.



Era un coche mas largo, mas ancho y mas bajo que los de las generaciones que lo precedieron. Con sus 5,08 metros, era el auto mas largo del mercado argentino. Tenía toques de distinción por todos lados, con abundantes detalles en cromo tanto en exteriores como en el lujoso interior.  A partir de la creación de “IKA-Renault” en 1967 y la presentación del Torino, en 1971 se eliminó la marca Rambler de la nomenclatura de los modelos, pasando éstos a denominarse simplemente Classic, Ambassador y Cross Country. Ese mismo año, algunos componentes de Torino se agregaron a la gama, como la caja ZF de cuatro marchas sincronizadas, y las uspensión Four-Link Bar.



Fue fabricado hasta 1972 para su venta al público, y extendida su producción hasta 1975  por encargo para ministerios y reparticiones oficiales. Al momento de ser discontinuado habían salido de fábrica un poco mas de 70.000 unidades.



La miniatura que estamos viendo es de la colección Autos Inolvidables Argentinos de Salvat. Es otro molde inédito que presenta muchos aciertos y un par de errores. Entre los primeros está la prolija presentación de la parrilla, las ruedas, con bandas blancas en neumáticos incluídas, las partes cromadas delanteras y traseras, ópticas impecablemente resueltas y pintura excelente tanto en la elección del color como en el espesor adecuado de su aplicación.
Como contrapartida, presenta algunos problemas de proporciones. Cuenta con un techo plástico que es una sola pieza con las ventanas, una resolución original y poco usual. En determinadas circustancias de luz, el techo aparece como transparente, dejando translucir el inserto del espejo retrovisor interno.



El conjunto techo/vidrios es un poco menos alto de lo que debiera ser, por lo cual visto lateralmente el coche presenta una desproporción entre las superficies de chapa y las vidriadas. Ese efecto se potencia porque el techo inicia su horizontalidad apenas terminan las ventanas en su parte siperior, debiendo haber habido allí una franja de “chapa“ vertical que hiciera de transición hacia la superficie plana del techo.



A mi ejemplar le pinté los interiores, ya que en este coche, con sus grandes superficies acristaladas, les daban presencia aún desde el exterior y con todos los vidrios cerrados. Le pinté el escape, le levanté levemente las suspensiones, ya que sale del blister como “aplastado” por tener la base demasiado ajustada a la carrocería. De acuerdo a fotos de coches reales, casi siempre las tazas traseras aparecían visibles en su completa circunferencia, y en la maqueta se veían parcialmente tapadas por los guardabarros. También, como para visualmente disminuir la desproporción lateral, pinté de negro la última linea inferior plateada de los zócalos, logrando de esa manera una mejor proporción aparente. 



Aún con los defectos enumerados, el Rambler 990 Ambassador de Salvat tiene un encanto irresistible. Una vez mejorado con los procedimientos descritos, queda una miniatura muy vistosa que hace que los defectos pasen a segundo plano.

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