Los Alfa
Romeo 8C
eran coches de carretera, carreras y deportivos, producidos en la década de los
años 30.
El modelo 8C 2900 A apareció en 1936. La
versión 8C
2900 B lo sucedió. De este último se produjeron y vendieron alrededor de 30
ejemplares como automóviles de carretera.
El motor
era un ocho cilindros de 2.905cc y 180CV. La transmisión era manual de cuatro
marchas, la suspensión delantera era independiente con resortes y
amortiguadores, y la trasera de eje con brazos radiales, resorte de hojas
elípticas y amortiguadores hidráulicos. Tenía cuatro frenos a tambor.
El 8C era el automóvil deportivo
mas avanzado, moderno y atractivo que existía en esos años. Sus carrocerías,
como era costumbre, eran obra de los estilistas más exquisitos de la Entreguerra.
El modelo
que nos ocupa es puntualmente el que construyó Touring de Milán. Su estructura,
llamada “Superleggera” consistía de paneles de aluminio con estructura interna
de tubos de acero delgados como lápices. Una tela era utilizada entre los
mismos para amortiguar la electrólisis por contacto de estos dos materiales. La
estructura de Touring era flexible y prácticamente podía “adaptarse al viento”.
Las
sensuales líneas curvas del coche eran perfectas, y su característica más
saliente era el trabajo sobre los guardabarros traseros, que semicarenaban las
ruedas. Ese detalle, por contraste, hacía aparecer más larga y poderosa la
parte del frontal. Los cromados sobre el fondo negro deslumbraban en sus
brillos y contrastes.
Uno de
estos coches vino a radicarse a Argentina, adquirido por Carlos Menditeguy. En
1953 fue vendido a un corredor llamado German Pesce, quien lamentablemente
reemplazó la carrocería original para utilizarlo en competencias deportivas.
Sólo 12 de los
8C
carrozados por Touring eran spiders como el de las fotos. La miniatura es de
origen Ixo.
CRUISER






















































