Edgardo Fernández se dedicaba a la
preparación de chasis de carreras para TC 2000 y Fórmula Renault. El
concesionario Fiat Carbone Caballero encargó a Fernandez la preparación de una
versión radical y extrema del Uno, el modelo de tres puertas que la marca había
presentado en el país el año anterior, y rápidamente se convirtió en el coche
de moda.
La versión mas equipada dl exitoso
compacto de Fiat era por entonces el SCV (Super Confort Veloce) pero la idea
del concesionario era retomar el viejo espíritu de los IAVA de las décadas de
los 70s y 80s, poniendo en la calle una versión especialísima y exclusiva para
aquellos que quisieran diferenciarse mediante un auto que ya de por sí era
objeto del deseo de jóvenes “tuercas” locales.
Los frenos de discos delanteros eran de mayor diámetro que los de serie, mientras que los originales se desplazaban al sector trasero, con cálipers especiales y pastillas de origen Audi. Espirales en la suspensión trasera reempazaba el elástico transversal de fábrica. Piñones y cremalleras de dirección habían sido reemplazados para conferir mayor seguridad de manejo a altas velocidades.
La velocidad de punta era de 181,5 km/h y la aceleración de 0 a 100 llevaba 9,6 segundos. Se dice que sólo diez de estos “fuera de serie” vieron la luz, de los cuales se conserva sólo uno. La miniatura es una agradable sorpresa de la colección 80s/90s de Salvat.
CRUISER



















































