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lunes, 16 de marzo de 2020

IKA TORINO TIWLE CIERVO (1974)

Debido a la escasa oferta de la industria local en cuanto a coches “especiales” o deportivos, algunos concesionarios oficiales comenzaron a tentar al público con versiones modificadas de los autos de serie, en la mayoría de los casos avalados por las garantías oficiales de fábrica.



El modelo “Tiwle” fue presentado como “pace car” en ocasión del inicio de la temporada internacional de automovilismo de 1971. Se trataba del primer convertible de tamaño grande producido en el país. Era fabricado por el concesionario Juan Winograd, en base a Torinos nuevos o usados.



En su construcción se utilizaba un chasis reforzado con largueros metálicos tubulares sin costuras. Se probó un prototipo durante 200.000 kilómetros de duros caminos, no habiendo sufrido la estructura deformación alguna.



Para las versiones denominadas “Ciervo” se reemplazaban las ópticas originales por otras de Mercedes Benz 220, y las traseras eran provenientes del Opel Commodore. En su equipamiento incluía caja automática, dirección hidráulica, frenos de discos en las cuatro ruedas, suspensiones modificadas, aire acondicionado, llantas de aleación, pintura metálica importada, baúl alfombrado, tapizados en cuero y equipo de música estereofónico.



También presentaba antena de radio de accionamiento eléctrico, pasarruedas traseros de mayores dimensiones, y varios opcionales, como múltiple especial, caburador Weber o Holley, cubiertas especiales, colores exclusivos y cinturones de seguridad tipo arnés. 



La capota era de accionamiento hidráulico desde el interior del vehículo y hacía gala de total hermeticidad. Su precio era mucho mayor que el de un Torino de serie, y apuntaba a usuarios de alto poder adquisitivo que quisieran manejar un coche único.



La serie “Autos Inolvidables Argentinos” de Salvat felizmente incorporó al Tiwle a su catálogo, presentando así una nueva versión de Torino, siendo ésta quizás la más lograda hasta ahora. 



Las formas del molde son muy fieles a la realidad, sólo fallan en la línea de moldura del guardabarros trasero hasta el paragolpes, que debiera de ser horizontal y nuevamente salió inclinada como en otras versiones de las miniaturas de Torino. Con los retoques artesanales de siempre su apariencia es la de una pieza de nicho superior.



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jueves, 26 de marzo de 2020

RENAULT TORINO LUTTERAL COMAHUE SST 1980 (1978)

Como en el caso del modelo Tiwle Ciervo construido por Winograd, el concesionario Lutteral puso a consideración de ese nicho de clientela más exigente, al inédito modelo “Comahue”. El nombre significa "valle" en idioma de los indígenas mapuches.  



Para rastrear los orígenes de este diseño hay que remontarse a la época de los prototipos de TC, finales de los años 60s, donde un Torino conducido por Larry presentó una original zaga tipo fastback, con una doble luneta partida al medio, al estilo del Corvette63.



Prontamente el coche recibió la admiración del público, a la vez de que su rendimiento aerodinámico se potenciaba. No tardó Lutteral en construir en sus talleres unidades destinadas a la venta al público. Estaba apoyado sobre la base del modelo 380W, y presentaba distintas alternativas mecánicas y de equipamiento. El Comahue se convirtió en el auto más veloz del mercado argentino.



Los elementos componentes iban tomándose de los Torinos de serie, y como tales acompañaban la evolución del modelo, en lo que respecta a ópticas, parrillas, etc. El modelo más extremo fue el último de la serie, presentado en 1978. Se trataba del Comahue SST. Disponía del motor de seis cilindros y 3.770cc de 7 bancadas, del cual se había conseguido una potencia de 206CV a 4.500 RPM. La velocidad máxima que alcanzaba llegaba a los 220 km/h. Contaba con un sistema de inyección mecánica de origen inglés. Las suspensiones habían sido rebajadas en 30 milímetros respecto al Torino de calle, y eran también mas duras, aumentando el rendimiento deportivo y aerodinámico del modelo.



La dirección tenía asistencia hidráulica y el volante estaba recortado en la parte superior del aro. Provenía del Opel K180. El tablero era completamente digital, de componentes importados desde los Estados Unidos. Los paragolpes envolventes eran de plástico negro, en un anticipo de lo que para la década de los 80s sería algo usual.  



Su precio duplicaba al de la coupé TSX sobre la cual estaba basado. Tenía llantas especiales, guardabarros traseros modificados. El frontal más afilado y agresivo no era una novedad, ya que había sido estrenado en algunos de los primeros Comahues de principios de la década, pero lo que sí era novedoso era la parrilla de plástico negro de nuevo diseño con ópticas escamoteables. El recorte de la carrocería en la zona de ópticas y parrilla recuerda a la del Peugeot 505, pero el diseño de Lutteral se anticipó en varios años al de la marca francesa. Equipaba los espejos retrovisores diseñados y desechados por GM, luego utilizados en el Ford Falcon Sprint.



Las butacas eran envolventes, modalidad que mas tarde adoptó la coupé de serie. Su lujoso interior, tapizado en cuero, incluía una whiskera. Tan futurista eran su estética y su filosofía, que fue promocionado como “modelo 1980”. El equipo de sonido estaba ubicado en el techo y su potencia era de 40 watts. El baúl estaba tapizado en cuero, y su capacidad había sido ampliada, ya que los laterales de los guardabarros traseros y la cola eran piezas novedosas de distinto diseño que los originales, y de terminación mas recta. El capó se abría a contraviento, como el del Renault 12.



La apertura de las importaciones y la salida de producción del Torino, hechos casi simulltáneos ocurridos a finales de la década de los 70s, determinaron el cese de fabricación del Comahue, cuando los gustos y las tendencias pasaban por otro lado. Paradójicamente, la década de 1980 a la que aludía su publicidad no vió aparecer ningún Comahue nuevo, y sus modelos más representativos poco tenían que ver con aquel fallido anticipo futurístico. Los tiempos de los grandes clásicos americanos de los 70s se habían terminado, excepto para el incansable Falcon que con sus líneas anticuadas sobreviviría por una docena de años mas.



Sorprendentemente la editorial Salvat incluyó en su colección destinada a los modelos de las décadas de los 80s y 90s a este mito de los 70s. La miniatura está muy bien lograda en sus líneas generales, y sólo cuenta con pequeños retoques en interiores y escapes.




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jueves, 24 de diciembre de 2020

CRESPI TULIA GT (1969)

 

A finales de la década de los 60s, el joven preparador Tulio Crespi cosechaba los primeros de su larga lista de éxitos en las categorías de automovilismo deportivo argentino. Su actividad se desarrolló en Fórmula Renault, TC y TC2000.

 


Cuenta la historia que a raíz de un accidente sufrido por el piloto Nasif Estéfano a bordo de un Torino en el Turismo de Carretera, los restos deformes de ese coche fueron a parar a los talleres de Crespi. A partir de esa coupé, el talentoso artesano de los “fierros” desarrolló un prototipo llamado Crespi Torino, que el público y la prensa no tardaron en denominar “El Petiso”.

 


Tomando los principios del “Petiso”, Crespi desarrolló lo que luego se llamaría “Tulia GT” y se convertiría en el primero de una camada de coches “fuera de serie” que se construirían en Argentina para intentar cubrir la demanda del público amante de los autos más extremos al estilo de los Muscle Cars americanos. Aquel prototipo tenía el motor retrasado 30 cm respecto a sus homólogos, y una caída de techo tipo fastback. Su potencia y comportamiento dinámico pronto lo llevaron al triunfo en la máxima categoría del automovilismo argentino. Tenía una altura total de un metro desde el piso y un despeje de 12 centímetros. 

 


A partir de aquel auto de competición, Crespi consideró que una versión de calle del mismo tendría éxito comercial, en un contexto en el que en el país las terminales no producían ese tipo de coches deportivos, sino que los que se consideraban como tales no dejaban de ser versiones de dos puertas de sedanes familiares. El Tulia GT fue el primer vehículo artesanal derivado de un Torino producido por un carrocero independiente en Argentina. Luego llegaron otros como Tiwle o Comahue. Y pudieron haber llegado otros locos inventos como las Liebre, Liebre II y Liebre III GT.

 


En 1975 Crespi se dio el lujo de exhibir en el Salón de París sus modelos Tulia y Tulietta, obteniendo gran repercusión, y el plan de Renault Argentina de apoyar comercialmente el lanzamiento de este último modelo como reemplazo del Renault 12 Alpine, proyecto que al final quedó trunco.


El Tulia GT tenía motor Tornado de 3.770cc y seis cilindros en línea. Rendía 176 HP y llegaba a los 200 km/h. La caja era la ZF de cuatro velocidades. Como opcional existía la posibilidad de equiparlo con carburador Weber y múltiple Macagno, lo que elevaba su velocidad máxima a los 230 km/h.


La carrocería había sido reducida en 40 centímetros. Las llantas eran de diseño específico producidas por la firma Ruedas Argentinas. 

 


La miniatura es de la serie “Autos Inolvidables Argentinos” de Salvat, y es una de las inesperadas y muy bienvenidas sorpresas de la colección. Tiene buenos detalles, aunque creo que debió ser distinta la caída del techo, que se asemeja mas a la del prototipo “El Petiso” que a los Tulia de producción. 

 


De todas maneras quise dejar esta entrada con la miniatura tal cual sale del blister y pensar en una modificación de la misma a futuro.

 

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sábado, 3 de agosto de 2019

IKA TORINO LIEBRE MK I GT SPIDER (1969)

Dentro del contexto de las presentaciones especiales “contrafácticas” que hemos visto, y como en el caso de los modelos "stradale" de las Liebre II y Trueno Naranja, tenemos otro ejemplar de los que nunca fueron. Desde la misma aparición del Torino, su imagen y prestaciones lo hicieron rápidamente objeto de deseo, además de que fue el primer gran coupé de serie presentado por la terminal IKA, el cual compitió luego y ganó en ventas contra las coupés Chevy y Dodge.




En el transcurso de la década de los 70s en nuestro país eran pocos los autos deportivos propiamente dichos. El Torino era en origen un auto familiar, pero en comparación con el resto de la industria, era uno de los más “sport” dentro de lo poco que ofrecía el panorama local.



No fueron pocos los ejemplares especiales “fuera de serie” con origen en el Torino en los 70s. “Ciervo”, “Tiwle”, “Tulia”, y “Comahue” fueron los más conocidos y codiciados. 



El ejemplar que estamos viendo es una especulación acerca de un eventual derivado de lasprimeras “Liebres” de Turismo Carretera, las cuales habían revolucionado la categoría y se mostraban imbatibles en las pistas. El diseño original era de Heriberto Pronello sobre la carrocería original de IKA. La empresa también brindaba garantía de fábrica sobre estos productos.



La Liebre Spider GT presentaba la trompa aerodinámica que había estrenado la Liebre I en las carreras de TC. El arco del parabrisas era de distinto diseño, estaba reforzado y los parantes eran más anchos que en el coche original. También presentaba una mayor inclinación respecto de aquél, para ser más coherente con el nuevo frontal del coche.



A pesar de tener origen en el coupé familiar, la Liebre Spider tenía sólo dos plazas funcionales pero reubicadas, prácticamente en el centro del coche. El sector de la cola era más largo que en el modelo de calle, porque albergaba el tanque de combustible entre los asientos y el baúl, en posición vertical. Varios elementos de este primer deportivo de calle originado en un TC fueron tomados luego por su sucesor, el Liebre II GT aparecido al año siguiente. 



El modelo equipaba además una mecánica directamente derivada de los trabajos de Berta sobre el impulsor de seis cilindros para el TC, por lo cual se trataba del coche más potente y veloz del mercado, aunque se tratara de un “fuera de serie”.



Las lógicas adaptaciones para lograr la homologación para transitar por las calles incluían la reubicación de los caños de escape, parachoques y pilotos delanteros. Tenía capota plegable de lona y sendas defensas de caños estructurales de acero detrás de las butacas.


En definitiva, la Liebre I GT Spider era un coche de calle que respetaba todas las normativas legales para circular. El sector trasero prácticamente no tenía cambios respecto al Torino de fábrica. Idénticas ópticas, igual tapa de baúl y la misma capacidad interior del mismo. 



El tablero era de diseño específico, al igual que el volante deportivo. Los interiores eran de cuero en combinación de tonos negro y habano.  Franjas de colores al gusto de la época recorrían el coche en todo su largo, y también aparecían en los zócalos.  Se mantuvo en producción tres años, los dos últimos se ofrecía al mismo tiempo que la Liebre II de calle. Lógicamente muy pocos ejemplares se produjeron debido al alto costo de su producción prácticamente artesanal y a su lógico alto precio final. 



Algún amigo de los que aporta sus opiniones habitualmente en el blog, sugería algún trabajito artesanal en lo que "sobró" del ejemplar de Liebre de Di Palma que fue donante del techo para el Torino ZX de Salvat.



Pues bien, ese trabajo ya estaba hecho, y este que estamos viendo es justamente el "sobrante" de aquél donante de techo. Al momento de decidir el "transplante" ya tenía la idea de qué hacer con la Liebre. Adquirió parabrisas, interiores, parrilla, frontal y paragolpes de donantes varios entremezclados y adaptados. 

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