Como
ocurría con casi todos los vehículos familiares de Europa del Este, la versión
utilitaria del Fiat 126 no tardó en planificarse.
La
ubicación trasera del motor era todo un problema. Allí donde debía estar la
caja de carga estaba ubicada la planta impulsora. Por lo tanto, la planchada de
por sí mínima destinada a la carga debía estar a su vez sobreelevada para
permitir alojar el motor debajo de ella.
Por consiguiente, la carga debía ubicarse íntegramente sobre
esa planchada, la cual tenía una escotilla plana para acceder al motor bóxer
refrigerado por agua. Para que los pocos bártulos que ahí podrían llevarse no
acabaran dispersos en la calle, el pequeñísimo utilitario debería tener una
cúpula cerrada a la manera de baúl, instalada sobre la plataforma.
La particular pieza redondeada de fibra de vidrio que
diseñaron para ese fin le dio nombre al vehículo: “Bombel” (“Burbuja”).
El Bombel nunca fue producido en serie, pero sí algunos
fabricantes particulares produjeron las burbujas de plástico y otros artesanos
chapistas hacían las adaptaciones a los 126 de calle para lograr fabricar
artefactos idénticos al de la miniatura de IST/DeAgostini.
La inventiva de los usuarios, que tenían más necesidades de
las que los fabricantes lograban cubrir con sus productos, hizo el resto, y lo
que fue en principio sólo un proyecto terminó siendo realidad, y unos cuantos
“Bombel” vieron la luz a pesar de todo, incluso muchos de ellos se realizaron
sobre la versión 126 P Bis.
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