El Fiat 128 había
sido un coche revolucionario cuando hizo su aparición en el mercado argentino,
allá por 1971, a
pocos meses de haberse presentado en Italia y paralelamente con su premiación
como “Coche del año” europeo. Su tecnología de avanzada anticipaba muchos de
los adelantos técnicos y mecánicos que serían comunes a los autos que lo
secundarían, aún hasta el día de hoy. El motor delantero transversal combinado
con tracción delantera y el amplio espacio interior en reducidas dimensiones
externas, fueron conceptos inéditos para el contexto de la industria local.
Para 1983 la realidad
era otra. El coche ya había sufrido en 1977 un restyling que lo modernizó
exteriormente, pero sus líneas ya acusaban el paso del tiempo. Discontinuado en
Italia, ya no había un rediseño europeo que copiar y trasladar aquí. Tampoco la
realidad económica permitía un reemplazo por otro modelo. Por lo tanto Sevel
(el fabricante local de Fiat y Peugeot) decidió recurrir al recurso muy de moda
del “facelift” utilizando algunos recursos ortodoxos y otros no tanto, llamando
al producto “Fiat Super Europa”, dejando de lado la denominación “128” .
En el frontal, se
recurrió a la configuración más usual de los 80s, que era las luces de giro a
cada lateral de las principales, las cuales pasaron a ser rectangulares y de
mayor tamaño. Ambos conjuntos flanqueaban una parrilla plástica de lamas
horizontales. Pocos autos había en esos años que no contaran con ese diseño
prácticamente estandarizado. Para no modificar las piezas de carrocería
involucradas, se recurrió al truco de realizar un falso frente, con otro ángulo
de inclinación, que se colocó por encima de las mismas piezas de chapa que
tenía el modelo “Europa”. Grandes y desproporcionados tapajuntas de goma se
encargaban de disimular los encuentros entre piezas.
En el sector trasero
se reutilizó el mismo recurso. Una nueva pieza de chapa con nueva inclinación
alojaba el portapatentes, y era flanqueada por dos acrílicos, que eran nada
menos que los mismos del modelo anterior, pero invertidos 180 grados. Al lado
de los mismos sendos pilotos de giro de forma triangular, muy similares a los
delanteros, por lo cual muchos detractores en tono de burla decían que no se
sabía si el coche “iba o venía”. Los paragolpes tanto delanteros como traseros
eran de combinación de metal, plástico y goma, con los bajos de carrocería
también diseñados para ocupar los espacios que quedaban entre la vieja
carrocería y los nuevos elementos estéticos.
Los motores de
1.300cc eran los que equipaban a la gama Europa, pero se agregó como novedad un
nuevo impulsor de 1.500cc de origen Lancia, que en Italia equipaba a los
modelos Ritmo, Lancia Delta y Lancia Prisma. El nuevo impulsor sumado a un
rediseño de la cámara de combustión y múltiple de admisión mas la incorporación
de un carburador de doble cuerpo incrementaron la potencia un 38%. El motor, de
cinco bancadas, erogaba 82CV, tenía árbol de levas a la cabeza, comandado por
correa dentada.
La caja era de cinco
marchas, y e acuerdo a la potencia del nuevo motor, la estructura había sido
reforzada en partes críticas. El confort interior había sido mejorado, con
nuevos tapizados y comandos. La suspensión delantera era independiente y la
trasera de ballesta transversal con barras estabilizadoras. El tren delantero
era de nueva geometría, con brazos de reacción y barra estabilizadora también.
Los frenos delanteros eran a discos y los traseros de tambor.
En teoría el nuevo
motor sería menos contaminante y económico, pero en la práctica el 1,5 era muy
gastador, debido a que como todo Fiat, lograba torque en base a revoluciones. Se
salía de punto muy a menudo, por carecer de encendido electrónico, que hubiera
merecido tener para el mejor aprovechamiento de esa mecánica.
Alcanzaba los 163 km/h ., aceleraba de 0 a 100 km/h en 11 segundos.
En el ámbito deportivo el Super Europa fue el coche a batir durante muchos
años, y prácticamente el dominador absoluto de la categoría Turismo Nacional
Clase 2 hasta 1.500cc. El motor 1,5 equipó también al Regatta 85, que convivió
en la oferta de Sevel con el Super Europa por algunos años.
La miniatura es de la
colección “Autos Inolvidables Argentinos” de Salvat, y tiene retoques en los
tapizados interiores.
CRUISER




































