En el Salón
del Automóvil de 1964, se presentó en Brasil la pick up “C-14” , sucesora del modelo “3100Brasil”, que ya estaba por entonces bastante desfasada estilísticamente.
La nueva
pick up presentó líneas mucho mas modernas, y el confort notablemente mejorado.
El lema comercial era “O trabalho não precisava ser sacrificio para ninguém”. Así se promocionaba
un utilitario con características de confort propias de un auto. La serie
comprendía cajas cortas y largas, doble cabina, furgón y la versión familiar“Veraneio”, que hemos visto ya en el blog.
Presentaba
cabina más ancha que la anterior, parabrisas panorámico, dos pares de ópticas
frontales y pintura bicolor. La cabina tenía una buena aislación acústica, su
banco era muy confortable. El volante era más propio de un coche que de una
pickup, y contaba con sistema de retorno automático luego de doblar. Entre la
columna y la caja de dirección, una junta de goma evitaba la transmisiones de
vibraciones mecánicas al volante. La suspensión era totalmente diferente a la
de su predecesora, que estaba basada en la de un camión. La nueva pickup
presentaba sistema independiente, lo que su desempeño en el aspecto del confort
era más semejante al de un automóvil.
Los
frenos eran de tambor en las cuatro ruedas, pero de buen desempeño. Tenía un
sistema de tracción que permitía transmitir toda la potencia a una rueda en
caso de bloqueo de la otra, permitiéndole salir airosa de cualquier atolladero.
Su única modiicación externa ocurrió en 1967, cuando de cuatro faros delanteros
pasó a tener dos. Un alternador sustituyó al dínamo y los cambios pasaron a ser
totalmente sincronizados.
Como
en el resto de América, la pick up Chevrolet competía con la F 100 de Brasil. A diferencia de
Argentina, donde el duelo de ventas era siempre ganado por Ford, en el país
vecino Chevrolet siempre llevó la delantera.
La
pick up C-10 era muy valorada por los usuarios del ámbito rural. Su mecánica
era todavía el viejo motor que equipaba a la serie 3100 anterior, un impulsor
antiguo de 4,3 litros ,
que también equipaba a los camiones de la marca. A pesar de su vetustez, era de
fácil mantenimiento y muy conocido por los mecánicos, que conocían todos sus
secretos. Su régimen en ralentí era extremadamente bajo, entre 400 y 500
vueltas, lo que aseguraba una larga vida útil.
La
miniatura integra la “Chevrolet Collection” editada en Brasil por Salvat, y
tiene coloreados los interiores artesanalmente. Además fue necesario hacerle arreglos de "cirugía mayor" ya que inexplicablemente la miniatura viene de fábrica con el tren delantero extremadamente bajo. Sus neumáticos no se alcanzan a ver en toda su circunferencia sino que quedan ocultos parcialmente por los guardabarros, tanto delanteros como traseros. Para mejorar su "stance" hubo que trabajar en ambos trenes.
CRUISER







































