El Mazda
323 era un modelo compacto fabricado por la automotriz japonesa, en varias
generaciones. El nombre “323”
apareció en 1977, juntamente con la tercera generación del coche.
El vehículo
se exportó a Colombia a principio de los años 80s debido a la apertura
económica favorecida por la política de ese país, junto con los Mazda 626 y 929. A finales de 1983 se
presentó armado localmente por la Compañía Colombiana
Automotriz (CCA), reemplazando a los Fiat 147 y 131 que esa misma compañía sacó
de producción ese mismo año.
La
producción colombiana comprendía un sedán de cuatro puertas, y los hatchback de
tres y cinco. Estos últimos tenían motor de 1.296cc de 68 caballos de potencia
y caja de cuatro marchas.
Venía a competir
con exitosos modelos de fabricación local, como los Renault 9 y Chevrolet
Chevette. Frente a sus competidores, el 323 se manifestó como el más económico
en cuanto a rendimiento, y los superó en ventas. Llegaron a venderse 174.000
unidades en sus 20 años de producción, siendo el coche de más éxito comercial de la
historia de Colombia.
Batió
marcas a lo largo de su extensa vida, siendo ofrecido además de tricuerpo, como
station wagon, y una versión especial “taxi”. Fue un vehículo que ofrecía una
reventa asegurada, debido a su alto valor percibido por los usuarios. Eso lo
convirtió también en el coche más robado, por lo que las pólizas de seguro se
encarecían notablemente en el caso de los 323.
La primera
serie se fabricó entre 1983 y 1985. Luego se sucedieron distintos restylings.
La carrocería del coche era moderna, proporcionada, atractiva y muy bien
insonorizada. El espacio interior era muy generoso en relación con sus medidas
externas. Las terminaciones eran muy esmeradas. Alfombras en todo el interior y
en el baúl. Los comandos eran funcionales y ergonómicos, y las butacas tenían
múltiples regulaciones, incluso las traseras se rebatían para agrandar el ya de
por sí generoso baúl.

En
Argentina este coche se importó en 1980, a través del importador particular
Cirlafin S.A. que los traía desde la fábrica de Hiroshima. Luego, por medio de
un convenio entre Ford Motor de Argentina y el fabricante japonés Toyo Kogyo
Ltd, del cual Ford controlaba la mayoría accionaria, se produjeron unas
unidades especiales con algunas diferencias estilísticas en frente, panel
trasero e interiores, que se denominaron Ford Laser. Estos vehículos fueron
importados a Argentina y a otros países de la región, por lo cual en el mercado
local coexistió un coche prácticamente idéntico con dos marcas distintas, Mazda
y Ford.
En 1982 las
importaciones del Laser cesaron, y también el ingreso de repuestos. Muchos
usuarios entendieron, muy para su mal, que algunos de los repuestos del Mazda
no eran compatibles con los del Ford, por lo cual se vieron en problemas para
mantener sus unidades en el tiempo, y hace muchos años que no se ve ninguno de
aquellos coches circular por nuestras calles.
La
miniatura es Ixo, del coleccionable colombiano.
CRUISER