El
Rastrojero fue un utilitario desarrollado y fabricado en Argentina primeramente
por Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME) (1952-56), luego por la Dirección Nacional
de Fabricaciones e Investigaciones Aeronáuticas (DINFIA) (1956-67) y finalmente
por Industrias Mecánicas del Estado (IME) (1967-80, en su segunda generación).
En un principio eran utilitarios de carga, pero luego hubo versiones de
pasajeros.
Su nombre
alude a la capacidad del vehículo de marchar sobre el residuo de las cosechas,
conocido como “rastrojo”, siendo a su vez el objetivo principal para el que fue
diseñado, es decir una herramienta rústica y resistente adecuada para las
tareas rurales. También fue pensado para que sus costos de adquisición y
mantenimiento fueran bajos, y estuvieran al alcance aún de quienes no disponían
del suficiente dinero como para acceder a vehículos similares ofrecidos por
terminales privadas. Por décadas fue la camioneta más vendida, más económica y
más confiable del país.

El primer
diseño del Rastrojero fue obra de los ingenieros Raúl Gómez, Rubi Luterau y
Félix Sanguinetti, apoyados por el entonces director de IAME, brigadier Juan
Ignacio San Martín. Hoy se lo reconoce como el exponente más característico del
ingenio de la temprana industria metalmecánica argentina. Al día de hoy, este
utilitario indestructible sigue prestando servicio en las áreas rurales, como
el primer día. Ha demostrado dureza y vigencia más dignos de un tractor que de
una pickup.
La primera
generación fue desarrollada en base a los resabios que quedaron de una
adquisición por parte del Estado argentino a la empresa norteamericana Empire
Tractor Corp., consistente en 250 tractores. Tales máquinas terminaron siendo
desechadas debido a que no estaban pensadas para tareas agrícolas sino mas bien
para acarrear armamento pesado, y su adaptación al trabajo rural terminaba
siendo engorrosa y cara.

Sus
componentes, principalente los motores nafteros Willys de 4 cilindros y sus
cajas de cambios, fueron utilizadas en los primeros ejemplares de Rastrojero.
Al agotarse el stock de motores Willys, en 1954, el gobierno llama a un
concurso de empresas a fin de sellar un acuerdo para provisión de impulsores
para los demandados utilitarios. Cuatro empresas respondieron al llamado: Jenbach,
Perkins, Fiat y Borgward. Esta última presentó la oferta mas conveniente: un motor Diésel que convertiría además al Rastrojero en un pionero en cuanto a
utilitarios tipo pickup con ese tipo de impulsor. El resto de la oferta local
carecía de esa posibilidad y se basaban en motores nafteros de alta cilindrada
y elevado consumo de combustible. A partir de su aparición en el mercado con
estos motores, se comenzó a denominar y popularizar el nombre “RastrojeroDiesel” que el vehículo mantuvo hasta el final de su producción.

La
miniatura de la colección “Autos Inolvidables Argentinos” es uno de los
ejemplares más esperados por los coleccionistas locales. Tener al querido
Rastrojero exhibido en los kioscos de revistas es un sueño que muchos teníamos
desde hace larguísimos años. Hoy por fin es una realidad. El molde es muy
bueno, también el color elegido, muy representativo.
Un punto
objetable es la caja de carga. Si bien los maquetistas intentaron con buen
criterio reproducir la caja de madera original de los primeros modelos, su
apariencia es bastante simple, y se entiende la han hecho de una sola pieza por
cuestiones de costos. Aquella caja primigenia duró poco en la oferta,
prontamente fue reemplazada por otras de dos o tres tablas horizontales, que
permitían entre otras cosas, hacer funcional la ventanilla trasera, que en el
primer caso quedaba totalmente obstruida por el maderamen.

Con una
intervención no muy sofisticada (y tampoco muy feliz a juzgar por las fotos
finales), he intentado darle apariencia más cercana a las cajas de uso mas
extendido, separando sus partes y volviéndolas a unir, y eliminando la tabla
superior. Aquella primera versión de la caja no es la mas familiar para
nosotros, ya que los muchos Rastrojeros sobrevivientes no la utilizan. Incluso
las cajas de recambio iban reemplazando a las originales a medida que era necesario,
por lo cual en la memoria colectiva están instaladas las más recientes y
aquella original, que en la miniatura presenta las proporciones correctas, se
nos hace muy extraña.

También
Realicé otras modificaciones. Pinté los interiores y mudé de lugar la palanca
de cambios, del piso al volante. Este último es de tres rayos, muy acertado el
detalle. Pinté el caño de escape y agregué la boca de carga del depósito de
combustible en el lateral derecho, ya que ese elemento era muy visible y tenía
protagonismo en la imagen general del vehículo.
En la última foto, que es la oficial de la colección, se aprecia el ejemplar tal cual sale del blister, y sirve para compararlo con las reformas artesanales.
CRUISER