Oscar Gálvez, apodado “El Aguilucho” se coronó campeón del TC en 1060 a pesar de haber cosechado sólo tres victorias en aquel año.
Oscar era un excelente mecánico además de hábil piloto, en la época en la que los corredores debían al mismo tiempo ser entendidos en cuestiones de motores, ya que la categoría era lo más parecido a un Rally actual, y transitaba caminos solitarios y desérticos, en los que piloto y copiloto muchas veces debían ingeniárselas por sus propios medios y con las herramientas que llevaban en el auto para salir de apuros mecánicos.
Oscar Gálvez fue también el primer piloto de automovilismo local en pintar publicidades en sus coches, práctica que pocos años después fue habitual y corriente no sólo aquí sino en todo el mundo.
El coupé Ford que Oscar utilizó en aquella temporada de 1960 era un modelo de 1939, bastante pesado, al que había equipado convenientemente para soportar los rigores de los “Grandes Premios” en caminos de montaña.
Justamente la victoria más importande de Oscar aquella temporada, y la que le permitió campeonar era la del Gran Premio “General Mosconi”, que constaba de 4.617 kilómetros y unía las ciudades de Buenos Aires, Carlos Paz, San Juan, Catamarca, Tucumán y Córdoba. En aquel trayecto tuvieron que cambiar en ruta cuatro cubiertas pinchadas y además reemplazar bielas y pistones.
A pesar de representar cabalmente la época romántica de la categoría, la de pilotos-mecánicos y sus intrépidas “cupecitas”, Oscar Gálvez estuvo activo en la categoría hasta 1964, año en el que se despidió corriendo con Ford Falcon.
La miniatura es de la colección “TC” editada por Planeta/DeAgostini.
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