miércoles, 8 de abril de 2020

TC – FORD COUPE - ANGEL LO VALVO (1937)

La categoría más popular del automovilismo argentino, y la de más historia en el mundo, tiene un origen que no es unánimemente reconocido. Se puede coincidir en que sus antecedentes se remontan al año 1937, pero ya hacía por lo menos un año en que los “autos con techo” se juntaban para desplegar sus potencialidades deportivas bajo el manejo de intrépidos pilotos.



El 20 de junio de 1937 el Automóvil Club Argentino organizó formalmente el primer “gran Premio” de autos de turismo con techo fabricados para el uso familiar. Se limitaba sólo a ese tipo de vehículos y se restringía la participación de autos descubiertos, de carrera o Gran Turismo. La duración de la prueba no podía ser de menos de 1000 kilómetros, por senderos que luego fueron caminos y mas tarde rutas.



La Comisión Deportiva Automovilística del ACA dispuso que en la temporada 1939 el campeonato argentino comprendería los títulos en juego de; Campeón de Pista, de Velocidad y de Carretera. Los autos que intervenían en esta última categoría eran coches de turismo, de ahí que la categoría no tardara en tomar luego oficialmente el nombre con que los aficionados la habían bautizado: Turismo de Carretera.



Un protagonista temprano de esta historia fue el arrecifeño Angel Lo Valvo. Nacido en 1909 y dueño de una empresa de acopio de cereales, en una oportunidad preguntó  a su asesor contable, el escribano Osvaldo Bracco, en qué podía invertir un excedente de su negocio. Bracco le ofreció comprar un Ford V8 coupé modelo 1937, en la cifra de 3.500 pesos. 




En su primera victoria, Angel se alzó con un premio de 6.000 pesos al finalizar tercero en el Gran Premio de 1936. Aun habiendo salido ganando tras la inversión inicial, recurrió a un préstamo bancario para mejorar el coche y afrontar una serie de deudas contraídas a raíz de su afición po los juegos de azar.



Debido a la persecución de sus acreedores, se inscribía en aquellas primeras competencias con el seudónimo de “Hipómenes” (dios griego de la velocidad). Con su fiel Ford V8, que alcanzaba una velocidad máxima de 140 km/h y que utilizó durante toda su trayectoria en la categoría,, Hipómenes se inscribió en el Gran Premio de 1937. La carrera se realizó por caminos peligrosos e incluso inexistentes, y en ella, llamada “1000 millas argentinas” se alzó con el triunfo.



En 1938 sólo participó del Gran Premio Sur Argentino, donde terminaría abandonando por problemas mecánicos. Pero en 1939, ya con la categoría utilizando la denominación de “Turismo de Carretera” se alzó con varias victorias que le permitieron levantar la copa de campeón de ese año, ya sin el seudónimo de Hipómenes y utilizando su verdadero nombre de pila, porque en la temporada anterior se había alzado con premios que sumaban la cifra de 40 mil pesos, el equivalente a diez autos cero kilómetro. Lo Valvo inscribió su nombre en la historia del automovilismo argentino convirtiéndose en el primer campeón de la categoría. 



La colección TC de la editorial De Agostini incluyó el memorable Ford 37 de Angel Lo Valvo, muy bien matrizado y detallado, con la decoración propia del modelo que salió campeón en 1939. Angel Lo Valvo falleció en su Arrecifes natal el 1 de agosto de 1978.




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11 comentarios:

  1. Me sorprendió el cinturón cierra capot, está hecho en la chapa y pintado o es una pieza aparte?

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    1. Está hecho en el mismo molde.

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    2. están aprendiendo
      aunque hubiera preferido un inserto
      empiezan por el cinturón, siguen con las escobillas y al final hasta los escapes y retrovisores son de la misma matriz principal

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  2. Preciosa la historia, precioso el coche, increíble la génesis del TC y la pasión de la gente que lo hizo posible.
    Y encima el tipo cambió el apellido siciliano por el seudónimo de Hipómenes. ¡Qué grande!
    Permite que cuente este pasaje mitológico. Hipómenes estaba prendado de la bella Atalanta, la gran cazadora a la que nadie había ganado una carrera. El premio de la victoria era su amor, pero la derrota suponía la muerte, como otros aspirantes habían comprobado. Hipómenes recurrió a Venus Afrodita, que le sugirió que utilizara unas manzanas de oro, dejándolas caer durante la carrera para que Atalanta, sorprendida por la aparición y la belleza de las frutas doradas, se detuviera a recogerlas, dándole así la oportunidad de vencer en el desafío. Así lo hizo Hipómenes, que, provisto de las áureas pomas, superó la prueba y conquistó a su amada.
    Más tarde, juntos, abrazados, ajenos a todo, entregados en cuerpo y alma a los delirios del amor, entraron sin ningún respeto ni reverencia en el templo de la Diosa Cibeles, tan poderosa y orgullosa, quizá también celosa de Atalanta. No podía consentir tal ofensa, así que convirtió a los dos jóvenes en leones y los unció a su carro.
    Sí. Hipómenes y Atalanta son los leones de “La Cibeles”, la famosa fuente de Madrid que sale en todas las guías de viaje y que tantas postales ha distribuido por el mundo.
    http://www.spaniaservices.com/portfolio-view/fuente-de-cibeles/
    Además, a menos de un quilómetro de la fuente, se encuentra el Museo del Prado, que alberga en una de sus salas el elegante cuadro “Hipómenes y Atalanta” del pintor italiano Guido Reni.
    Cuando mis hijos eran pequeños y les llevaba de visita al Museo, esta pintura era siempre la última parada, y contábamos juntos la historia una y otra vez.
    https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/hipomenes-y-atalanta/b136eb8b-c3f1-4787-935b-0003ed114220
    Perdona que me haya extendido tanto. Soy un madrileño nacido en Buenos Aires. Y este viaje de Argentina a España pasando por la Antigua Grecia, a lomos de un Ford impulsado por leones en vez de caballos de fuerza, ha sido muy largo y deleitoso, una gozada.
    Saludos y muchas gracias.

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    1. muy interesante la hisotria de Hipómenes y Atalanta, gracias por compartir!

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  3. Es toda una pintura de la época, amigo. Un corredor de autos era un tipo con cultura, que sabía quién era Hipómenes. Hoy los ídolos populares en general sobresalen por hablar groserías o cantar letras que dan vergüenza ajena, por tener romances con vedettes (se usa esa palabra aún) o por el último escándalo mediático. 23 mil palabras distintas usó Cervantes para escribir el Quijote, y los jóvenes argentinos hoy usan 240. La centésima parte. Y creo que vamos camino a un nuevo lenguaje de jeroglíficos como en Egipto, usando sólo emoticones.
    Gracias por tu aporte sobre la mitología, que vino a ampliar la nota del blog y a enriquecerla.
    Saludos!

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    1. comparto la apreciación sobre las diferencias culturales entre un punto y otro, aunque también me llama a reflexión que ya se usaban vivezas para escabullirse de ciertas deudas, costumbres que se mantienen inalterables con el tiempo. Saludos. Luis

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  4. Hermoso coche, otro de los tantos que espero poder retirar del kiosco el día que se termine todo esto que estamos viviendo (si es que termina algún día...).
    Abrazo!

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    1. "That is the question", Juan!!
      Saludos!

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    2. Pero este auto salió hace más de un año Juan, no salió allá en Paraná?

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  5. No sabía que Lo Valvo había sido tan exitoso, pues no es de los pilotos más nombrados de la categoría.
    El auto está muy bueno, a mí me vino sin el farolito del techo, me dí cuenta mucho tiempo después cuando ya era tarde para ir a cambiarlo.
    Saludos!

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