domingo, 12 de marzo de 2017

IKA ESTANCIERA (1965)

La Estanciera fue el segundo modelo de la extensa y variada gama producida por la “Industrias Kaiser Argentina”, después del Jeep. También originalmente producida en Estados Unidos por la Willys-Overland, la Estanciera fue uno de los primeros vehículos multipropósito de la historia y un precursor de los modernos “SUV”. Fabricada en la planta cordobesa de Santa Isabel, se presentó al público en el año 1957. Había opciones de doble tracción, y el motor que equipaba era un seis cilindros en línea llamado IKA 6L-226.



Su extraordinaria capacidad interior y la versatilidad que le confería poder quitar los asientos en sencilla maniobra, lo convertía en un utilitario muy apreciado, tanto para la ciudad, el campo y el comercio.



Sus líneas se emparentaban directamente con las del Jeep, pudiendo decirse que se trataba de un Jeep completamente carrozado. Sus interior era muy austero y rústico. Las butacas eran duras y poco confortables, y a pesar de ser un vehículo publicitado como para uso familiar, contaba sólo con dos puertas.



En la práctica y aunque se lo veía por centenares en las ciudades, su mejor entorno lo encontró en las zonas rurales, en donde no es raro encontrarlas aún hoy funcionando perfectamente gracias a su nobleza.



Su versatilidad, fortaleza, simplicidad y capacidad interior fueron sus principales argumentos de venta. 



A partir de 1965 el impulsor original fue reemplazado por el “Tornado Special 181”, de 2.965cc y árbol de levas a  la cabeza. Se cambió el esquema de suspensión delantera rígida por otro de suspensión independiente. Luneta y parabrisas enterizos reemplazaban a los originales planos y partidos al medio. Con el nuevo motor mantenía los 115 HP de potencia pero su máxima llegaba a los 140 km/h,


En 1966 tuvo su rediseño más radical, cambiando totalmente el frontal, inspirado en elmodelo que la Willys Overland y luego Ford produjeron en Brasil.



La miniatura es de la marca Ixo, para la serie “Autos Inolvidables Argentinos”. Tiene retoques varios, que incluyen el pintado de las zonas de color blanco, de los interiores, agregado de calcos laterales, pintura de escapes y retoques en llantas.




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jueves, 9 de marzo de 2017

OPEL BLITZ A BOX WAGON (1960)

La historia del primer Opel Blitz se remonta a los tiempos de la Entreguerra. Se trataba de un camión ligero que se produjo en cuatro generaciones entre 1930 y 1975.



Es interesante la historia de su nombre, que fue establecido a través de un concurso. “Blitz” en alemán significa “relámpago”, y era apropiado para las estrategias de “guerra relámpago” que el ejército del Reich efectuaba. Así el Blitz se convirtió en un ágil vehículo de apoyo para esas incursiones bélicas.



El logotipo del camión incluía un estilizado rayo horizontal, que más tarde, y hasta el día de hoy, se generalizó y utilizó como logo de todos los vehículos Opel.



El Opel Blitz A era la tercera generación, y abandonaba el diseño de aletas independientes para presentar un morro acortado, una cabina amplia y luminosa y una mejor distribución de los espacios. Además estaba diseñado modularmente para permitir distintas cofiguraciones, y cargas que iban desde 1,9 hasta 5 toneladas.



A pesar de las mejoras y ventajas de su nuevo diseño, la tercera generación del Blitz tenía un punto en contra en la mecánica. El único motor del 1,9 Toneladas era el del Opel Kapitän, funcionaba sólo con gasolina y era mucho menos económico que los motores Diesel.



Opel había puesto el impulsor del que disponía, ya que era muy costoso desarrollar un Diesel totalmente nuevo. Pero la voracidad del 2,6 litros naftero de 70CV era tal que a los conductores les siguió conveniendo elegir los utilitarios de la competencia alimentados a gas oil.



Opel fue perdiendo cada vez más cuota de mercado en el segmento de vehículos comerciales ligeros, hasta que en 1976 la producción pasó a manos de Daimler, terminando así la historia del Blitz con la marca Opel.



La miniatura es marca Bing.


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lunes, 6 de marzo de 2017

FORD PICK UP F-100 (1972)

Pocos vehículos han sido tan emblemáticos en la historia del automóvil como la pick up F-100 de Ford. Durante sus casi siete décadas de producción, se convirtió en uno de los coches más vendidos del mundo, y en el número uno indiscutido en la historia de ventas de los Estados Unidos, considerando globalmente el conjunto de autos de turismo y pick ups.




Con una trayectoria de más de medio siglo en la industria local, el primer ejemplar fabricadoen Argentina salió de la factoría de Pacheco en el año 1959. Desde ese entonces, numerosas generaciones se produjeron en la filial local de la Ford Motor Co., y las sucesivas generaciones fueron presentadas aquí casi en simultáneo con los Estados Unidos.


En nuestro país, la F-100 fue un ícono. Su imagen se relaciona directamente con el campo, y su desempeño en las labores rurales y en los caminos exigentes de dio su bien ganada fama de vehículo noble, confiable y muy robusto.


La tercera generación que se fabricó aquí correspondía a la quinta en los Estados Unidos. Se presentó en 1968 y en 1972 apareció un restyling que corresponde con la miniatura de la editorial Salvat que estamos observando.


La tercera serie de F 100 argentina estaba montada sobre la plataforma de la anterior, y heredaba algunas partes mecánicas, como así también (curiosamente) los pilotos traseros, siendo un detalle propiamente local, que la distinguía exteriormente de su par norteamericana, incluso de la brasileña.


La nueva generación contaba con calefacción. Los motores eran tres, un V8 de 292 pulgadas cúbicas, un seis cilindros en línea, ambos naftenos, y un cuatro cilindros Diésel. A todos ellos se acoplaban cajas manuales de tres marchas hacia adelante.


La suspensión delantera era la misma que había sido estrenada en la generación anterior, los dos ejes gemelos “Twin I Beam”, con resortes helicoidales y amortiguadores telescópicos. La trasera era de elásticos longitudinales con amortiguadores estándar. Los frenos eran de tambor en las cuatro ruedas, pero de buena eficiencia aún exigiéndolos con carga completa. La velocidad máxima de la versión V-8 era de 145 km/h.


La miniatura de Salvat representa una versión básica de la F-100, ya que las máslujosas traían de serie pintura bicolor y algún elemento cromado extra, tanto en el contorno del parabrisas como en las líneas de cintura. Tiene como siempre, puntos a favor y en contra. Los que tiene en contra sólo se pueden achacar al bajo costo de producción, lo cual es lógico y esperable. Sin embargo, el punto a favor es muy meritorio, ya que la editorial se tomó el trabajo de producir la miniatura con las ópticas traseras y la tapa de la caja de carga argentinas, modificando el conocido molde de Ixo por medio del cual se fabricaron las versiones de otros coleccionables de la región, e incluso la versión tope de gama de la línea “Premium X”.


Otro elemento que utilizaron para “argentinizar” el modelo es la rueda auxiliar ubicada en la caja de carga. Se le puede reprochar el hecho de que hayan utilizado una rueda idéntica a las que calza la camioneta, siendo que originalmente esa llanta iba montada al revés, no tenía taza, y la parte visible hubiera sido la interior, y no la exterior.



Las mejoras artesanales que le he introducido son el pintado de los interiores, en blanco, ya que este modelo tenía muchas partes de chapa a la vista. Algunos contaban con el salpicadero íntegramente metálico pintado del color de la carrocería, pero las pick ups de colores claros tenían un cobertor de cuerina negra en la parte superior del mismo a fin de evitar molestos reflejos en el parabrisas. Esa configuración es la que traté de reproducir.



A la parrilla, íntegramente plateada, le pinté las oquedades de negro. Pinté de negro también los centros de las llantas. El trabajo más relevante y más complicado de realizar fue aumentar el despeje del suelo. La miniatura tal cual sale del blister, está fabricada con el mismo criterio de la que pertenece al sello “Premium X”, y representa una versión norteamericana. Allá el despeje era menor, y la trompa estaba mucho más caída de adelante, mucho más semejante a un automóvil. En Argentina el despeje se aumentaba a fin de adaptarla a las condiciones más extremas de nuestros caminos. Al eje trasero también lo he levantado pero en menor medida, a fin de mantener la armonía del conjunto.


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viernes, 3 de marzo de 2017

CHEVROLET OPALA DIPLOMATA (1988)

Los años 80s eran auspiciosos para GM do Brasil. El Opala era el auto más demandado por el público, y su tecnología amortizada le dejaba grandes ganancias a la empresa. Para mejorar el panorama, su competidor, el Ford Maverick era muy caro de producir, sus ventas iban a la baja y finalmente se había dejado de producir en 1979, liberando el camino al Opala para prácticamente monopolizar su nicho de mercado.



Cuando Ford reaccionó y presentó al Del Rey como alternativa, valiéndose también de un rediseño del viejo Ford Corcel, GM tuvo que aggiornar al Opala a fin de seguir en carrera.



Tres restylings tuvieron lugar en la década del 80. El último de ellos, que es el que nos ocupa ahora, tuvo lugar en 1988. Por entonces las versiones renovadas de los Ford Del Rey y VW Santana evidenciaban el envejecimiento de las líneas del Opala. Fue así que en 1988 se hizo otro restyling en el frente y la parte trasera.



Ese año aparecieron nuevos faros trapezoidales en el frente y pilotos traseros mas grandes. La sección frontal del capó bajaba más hacia la parrilla, que tenía también un diseño inspirado en el novísimo Monza.



En el interior había nuevo volante, nuevo diseño del instrumental y algunos ítems novedosos en la industria local como el volante regulable en altura con siete posiciones, salidas de aire acondicionado para las plazas traseras, alarma de olvido de luces encendidas, temporizadores para faros y luces internas, y levantacristales eléctricos.



Versiones simplificadas y con equipamiento básico, llamadas “L” fueron destinadas a flotas de taxis y empresas y dependencias gubernamentales. Para 1989 aparece la opción de caja automática y desaparece de la oferta la versión coupé. La versión Station Wagon se siguió produciendo. 



El motor era el mismo veterano de 4,1 litros de origen Impala, cuya relación de compresión fue pasada en 1989 de 7,5:1 a 8;1, llevando la potencia de 135 a 141 CV en la versión a alcohol, y de 118 a 121CV en la de gasolina.  Al mismo tiempo se reducía el consumo y la contaminación.



La miniatura pertenece a la Chevrolet Collection de Brasil, con numerosos retoques que incluyen color en los interiores, pintado de detalles cromados en baguetas, parabolpes y contornos de ópticas traseras. 



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martes, 28 de febrero de 2017

CHEVROLET OPALA COUPE GRAN LUXO (1971)

El Chevrolet Opala coupé fue desde sus inicios un coche que en Brasil suscitó un fanatismo extremo. Era el coche más veloz del país hasta la aparición de los Ford Maverick y Dodge Dart, aunque éstos tenían motores V8, de los que el Opala nunca dispuso.


La popularidad del Opala en el vecino país es comparable con la que en Argentina disfrutó la coupé Chevy, con la diferencia de que la Opala estuvo mucho más tiempo en producción que su prima local, y presentó también varias reestilizaciones, sin variar nunca las líneas  generales, que provenían del OpelRekord C alemán.


La historia del modelo brasileño se remonta a mediados de la década de los 60s, cuando la General Motors do Brasil, especializada en camiones y utilitarios desde 1925, decidió incursionar en la producción de automóviles de turismo. Para fabricar el primer Chevrolet nacional, las opciones eran desde los estadounidenses Impala y Nova hasta los modelos más económicos de la Opel de Alemania, como Kadett, Olimpia o Rekord, que llegaban por entonces al país vecino importados en pocas unidades.


La cuestión se resolvió cuando GMB se decidió por el Rekord alemán. La primera presentación fue la del sedán de cuatro puertas, en dos versiones, “Especial” (modelo básico) y “Luxo”, el más equipado. Algunas diferencias había entre el producto brasileño y el alemán. En la adaptación local se presentaban ópticas principales redondas en reemplazo de las rectangulares del modelo de origen. También las luces de giro se ubicaban en los paragolpes en lugar de hacerlo en los laterales de los guardabarros.


Los motores eran de cuatro cilindros “Iron Duke”, de 2509cc y 80CV, proveniente del Chevrolet Nova y de seis cilindros en línea de 3.769cc y 125 CV que equipaba también al Impala, ambos modelos de la GM norteamericana. Eran de concepción tradicional con block y tapa de fundición de hierro, con carburadores de cuerpo simple. 


En 1971 se presenta la coupé Opala, junto con una nueva opción de equipamiento. La gama quedaba de la siguiente forma: “Especial” (básica), “SS” (deportivo· y “Gran Luxo”. Que era el tope de gama. La novedad se acompañaba con un rediseño de la parrilla, que ahora se presentaba dividida al medio al estilo Pontiac, con el logo Chevrolet en la parte central.


La coupé pronto se convirtió en el modelo más exitoso de la marca, desplazando de las preferencias al sedán de cuatro puertas. Su silueta fastback, la ausencia de pilar “B” y la ausencia de elementos cromados, lo hacían atractivo para quienes preferían un coche de aspecto deportivo y moderno.


La versión “Gran Luxo” tenía la opción de techo vinílico, y equipamiento compartido con las versiones “SS”: butacas delanteras individuales, volante de tres rayos, y motor de 4,1 litros con cada de 4 velocidades. En 1972 incorporó traba de volante y tapa de tanque de combustible con llave.


La miniatura es de origen Ixo-Salvat y pertenece a la Chevrolet Collection brasileña, y es bastante fiel en general, aunque falla en la representación de las ruedas, sus llantas inexplicablemente carecen del tapacubos cromado típico del modelo, y sus neumáticos del bandalín blanco. Le detallé el interior en tablero y apliques de madera en puertas, ya que los tapizados de esta versión eran originalmente de cuero negro.


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