Veremos a continuación dos versiones del mismo coche, separados por nada menos que 22 años. El Opel Rekord C Caravan, presentado en 1966 en Alemania, y su versión brasileña, llamada Chevrolet Opala Diplomata, fabricado en 1988 sobre la misma matricería levemente modificada. Ambos en sus versiones "familiar 3 puertas". Desde el frontal se puede apreciar la adaptación del veterano vehículo sudamericano a la moda de los Opel/Chevrolet del momento, fuertemente influenciada por el Ascona contemporáneo. Llama la atención en el brasilero que la tapa del capó no llega hasta la parrilla sino que hay una pieza extra entre ambos.
Ambos poseen idéntica pieza que conforma el techo, con las mismas molduras originales de 1966. El antiguo portaequipajes del alemán es reemplazado por dos barras pintadas de negro mate, más modernas. El perfil "coke bottle" no puede disimular el desfasaje temporal de la versión brasileña. Las rejillas del capó también se resuelven en una pieza de color negro. Tanto capó como guardabarros, parrilla y ópticas son de nuevo diseño en el Chevrolet.
Los espejos retrovisores también son elementos de diseño muy fáciles de "aggiornar". Paragolpes de plástico negro reemplazan los viejos cromados. El Chevrolet presenta limpialunetas y un panel que cubre las visuales hacia el interior del baúl, elementos que el Opel no tenía. Gruesas baguetas laterales, idénticas a las que aquí conocimos en el GMC Chevette adornan los los flancos del Chevrolet y al mismo tiempo ocultan una vieja moldura longitudinal en la carrocería. Los parantes de las puertas también están pintados de negro, en un muy usado truco de los 80s a fin de hacer aparentar mayores superficies vidriadas.
El Chevrolet presenta grandes tapacubos de plástico plateado, tal cual era moda por entonces. Las ópticas traseras son más grandes, la puerta trasera y los guardabarros presentan rediseños específicos para alojarlas.
Lunetas, parabrisas y puertas laterales son idénticos. Las manijas de las puertas en el Chevrolet están embutidas. También pierde la tapa con bisagras del tanque de combustible para dejar el tapón a la vista.
Casos como el presente, de coches cuya vida útil se estiraba hasta lo inimaginable, eran muy comunes en nuestros países. Esto permitía poner a disposición del usuario vehículos desfasados estilística y mecánicamente aunque probados, con mucho equipamiento de confort y a precio reducido. Recordemos que en 1988 en Alemania ya se vendía el Opel Omega Caravan, sucesor natural del Rekord (después de varias generaciones), y en Brasil el mismo Omega, un coche con dos décadas más de evolución y habiendo salteado dos generaciones, fue el que reemplazó al viejo Opala y sus derivados.
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