La
fisonomía de este clásico automóvil nos resulta un poco extraña a quienes
estamos acostumbrados a su apariencia original. Para rastrear su historia nos
debemos remontar a 1967, cuando Volkswagen adquiere la marca Vemag junto con
todas sus instalaciones fabriles y red de concesionarios en el país vecino.
Vemag venía
produciendo el “Vemag Belcar” desde 1958. Originalmente era una copia fiel del
original DKW 3=6 alemán. Diversos cambios estéticos menores se fueron
produciendo durante su vida comercial. En 1964 se incorporaron las llantas de
12 aberturas de ventilación, como las que calzaba la última edición. En ese
mismo año también las puertas delanteras cambiaron su sentido de apertura,
abandonando la modalidad “suicida” para abrirse de manera convencional.
En 1964
Volkswagen adquirió la firma Auto Union en Alemania, y en Brasil la
preocupación cundió entre los directivos y los 3.500 obreros de Vemag, la
representante local de DKW, respecto a la renovación de las licencias. Se
hicieron contactos con Peugeot, Citroën y Fiat, pero ninguno con resultados
positivos. En 1966 el presidente de Vemag, Lelio de Toledo Piza, anunció la
adquisición de Vemag por parte de VW.
Para 1967,
año de la toma de control de la marca por parte de VW, se introdujeron los
últimos cambios, a la versión que sería el “Canto del Cisne” del modelo. La más
notable era la nueva calandra, que incluía en sus extremos a los grupos
ópticos, conformados por dos pares de faros redondos. La grilla era de lamas
cromadas horizontales. Los pilotos traseros también eran de nuevo diseño.
La
motorización también tuvo cambios. Recibió el impulsor proveniente de la
versión “Fissore”, que era igual al que en Europa equipaba a las versiones
deportivas DKW 1000 S. Con ese impulsor la potencia llegaba a los 60 HP. El
motor potenciado no dejaba de ser básicamente el conocido tricilíndrico de dos
tiempos de 981cc.
Su
porcentaje de componentes nacionales también iban creciendo con el tiempo,
conforme las autopartistas locales se iban esmerando en producirlas. Al final
de su producción, prácticamente el 100% de los componentes del coche era de
producción nacional.
A finales
de 1967 VW decidió dar de baja a todos los vehículos DKW para terminar con las
motorizaciones de dos tiempos. Su promesa de continuar con la producción al
momento de hacerse cargo de la marca duró apenas un año. VW ya tenía un exitoso
e imbatible modelo propio en ese segmento, el Fusca. Las instalaciones de Vemag
se destinaron en principio a producir autopartes para recambio, y luego a
instalar las cadenas de montaje de los modelos Brasilia, Passat y Gol.
La miniatura
es del coleccionable “Carros Inesquecíveis do Brasil” y tiene los retoques
acostumbrados en llantas, escape, parrillas e interiores.
CRUISER


































