El primer Opel Admiral de la historia se
introdujo a principios de 1937 en el Salón de Berlín, aunque la producción sólo
se puso en marcha justo al final del año, con sólo 8 unidades fabricadas en
1937. Puede verse como un intento de disputar el
mercado a coches de lujo como Horch, Mercedes Benz y Maybach, sin embargo su
precio era considerablemente menor a cualquiera de éstos.
Su potencia sin embargo, era similar a los
coches Premium antes nombrados. Su construcción en esquema chasis separado lo
hizo apto para el trabajo de muchos carroceros, lo que dio como resultado
varias configuraciones distintas (convertible, limusina, ambulancia). El coche
estaba propulsado por un seis cilindros de 3.626 cc de nuevo desarrollo, que
rendía 74CV con una velocidad máxima de 132 km/h. Ese mismo motor
se instaló en el camión Opel Blitz.
La aparición del Admiral coincidió con el
impulso a la red de autopistas alemanas (Autobahn). Su tanque de combustible de
70 litros
permitía una autonomía de 400 kilómetros a pesar del alto consumo (18 litros cada 100 km).
Entre 1937 y 1939 produjeron
6.404 Opel Admiral, divididos entre 3.500 "Limousine" (sedán /
berlina), 2314 descapotables y 590 chasis desnudos suministrados a carroceros
independientes. Según un cálculo
al Admiral había captado aproximadamente el 25% del mercado de automóviles de
lujo alemán.
El final llegó bastante más
bruscamente que en algunos turismos Opel más pequeños, en octubre de 1939 con
el estallido de la Guerra. El ejército insistió en que todos los
motores de 3.626 cc que Opel podría producir debían instalarse en los camiones
Opel Blitz de 3,5 toneladas para uso militar.
El ejército también
requisó muchos Admiral directamente antes del estallido de la guerra, ya sea
con el fin de utilizarlos como coches personales de oficiales, o con el fin de
cortar la parte posterior de la carrocería del coche justo detrás del pilar B y
adaptar los vehículos como ambulancias o camiones ligeros.
El Rey de las Autopistas terminó desempeñándose en los campos de batalla, poniendo fin abruptamente a una carrera promisoria para la que había sido dotado de todas las herramientas para salir victorioso. Luego del conflicto bélico muy pocas unidades habían sobrevivido. Su nombre se utilizó de nuevo en la década del 60 para designar las berlinas tope de gama de Opel, pero ésa es otra historia.
La miniatura es IXO.
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